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                                                        TALLER TINTA LIBRE:  Escribir poesía
                                                             coordinado por ANDREA MONTIEL

Cualquier persona que escuche o mire escrita la palabra taller, podría pensar que se habla de un  
lugar donde se reparan automóviles, se hacen labores de costura, o se realizan trabajos  
manuales varios incluyendo, la artesanía, la pintura, la escultura y el grabado. Esto es verdad,  
pero la verdad es mucho más amplia. Y cuando un taller implica: tinta, papel y escritura,  
estamos hablando de un lugar de encuentro donde se reúnen personas con intereses similares,  
para realizar una aventura a través del arte de las palabras.  

Un taller literario es ese lugar de encuentro donde los participantes incrementan su gozo en el  
hábito de la lectura; donde descubren o redescubren el lenguaje escrito como una forma de  
expresión creativa y lúdica personal; donde comprenden la importancia del trabajo individual y  
del trabajo en equipo, y ese profundo respeto y tolerancia a la diversidad de pensamientos y  
formas de expresión de sus compañeros.

Y por qué TINTA LIBRE:   
Para que todos y cada uno de los y las talleristas se expresen con libertad, con esa facultad que  
tiene todo ser humano de actuar o no actuar según su antojo e inteligencia.  Donde no existe la  
obligación, ni se está prisionero o sujeto a otro, y mucho menos preso de sí mismo.  Es conducir  
la pluma con la máxima confianza, franqueza, familiaridad y desnudez posibles;  es sacar a pasear  
el corazón a la intemperie y plasmarlo sobre el papel.  Es, a fin de cuentas, quitarse los miedos de  
encima y decir, con la palabra escrita, lo que nos venga en gana.   

Y les hablo del miedo a todos, porque seguramente todos han querido escribir o han escrito un  
poema y lo tienen escondido. O de ese otro miedo de quienes escribimos y de repente nos  
enfrentamos con la temida hoja en blanco. Del miedo a equivocarnos. De los prejuicios.  Del  
miedo a hacer el ridículo, cómo si no lo hiciésemos sin necesidad de escribir.  Tiremos eso a la  
basura e intentemos ser únicos, francos y fieles a nosotros mismos. Sólo así encontraremos  
nuestra voz. El tono y la manera de enfrentarnos a las letras. No como un pugilato. Sino como un  
vals, un danzón o un rap, lo que prefieran.  Bailar con la palabras, lograr que sean nuestras  
amigas, escuchar su música, la que nos invade los sentidos y enamorarnos de lo que escribimos  
hasta la obsesión.  Así, como el amor. Maravilloso. Cruel. Generoso. Necio. Insensible. Trágico.  
Desalmado. Extraordinario.

Y por qué ESCRIBIR POESÍA:
Porque el corazón ha de plasmarse sobre el papel, sí, pero a través de la aventura con la música  
de las palabras que es la poesía.  Donde formas y contenidos son inseparables. Donde  
descubrimos que la realidad poética o lo poético, es ese instante de profundo misterio que habita  
en el mundo que nos rodea, o en nuestro mundo interior que nos impacta.  

El poema, es su forma, es la representación del estado del alma del poeta cuando es tocada por  
esta incomprensible experiencia.  La conciencia de ese estado espiritual y la voluntad de  
entender qué ha ocurrido con nosotros, es lo que nos lleva a escribir.  Los poemas son resultado  
de un entendimiento que tiene más de intuición que de conocimiento.  Así, los corajes o las  
alegrías, los recuerdos y las nostalgias, nuestros duelos, sensualidades y erotismo, pueden ser  
vertidos en un poema.  A fin de cuentas, lo poético seguirá siendo la cara oculta del mundo.  Un  
mundo etéreo pero inmanente, que se manifiesta en ocasiones, trastornando los cimientos de la  
realidad.  Tal vez la poesía sea el recuento de las veces en que el mundo material y el mundo  
espiritual de hombres y mujeres, han confluido.

La Poesía es conocimiento, es vocación y es oficio.   
Como nos dice el poeta Vicente Huidobro: La poesía es el vocablo virgen de todo prejuicio; el  
verbo creado y creador, la palabra recién nacida. Ella se desarrolla en el alba primera del  
mundo. Su precisión, no consiste en denominar las cosas, sino en no alejarse del alba.  A  
diferencia de la ciencia o de la prosa, la poesía parece obedecer sólo a ciertas leyes: sus propias  
leyes.  En suma, la poesía es indefinible.

Y los y las poetas crean, no el mundo que existe, sino el que debiera existir. Tienen derecho a  
ver una flor que anda, o a un rebaño de ovejas atravesando el arco iris.  Y hacen cambiar de vida  
a las cosas de la naturaleza, tienden hilos eléctricos entre las palabras y alumbran rincones  
desconocidos con sus poemas.  Cada poema es una unidad autónoma e independiente, y sólo  
dependiente del poeta. Es un ideal perseguido o una realidad conseguida. De nuevo, como en el  
amor, el primer impulso interior te lleva a escribir o a enamorarte, pero luego hay que  
reflexionar y trabajar ese amor o esa creación poética.

Y a esto le llamamos, artesanía del poema.  Que no es otra cosa sino el trabajo y la lucha con  
las palabras para lograr comunicar lo que queremos comunicar, para ser eficaces al expresar lo  
que queremos expresar, sin contradicciones, sin pérdidas de sujeto, con imágenes certeras,  
fluidas, bellas e incluso espantosas.
El gran poeta chileno, Pablo Neruda, se designaba a sí mismo "poeta carpintero" por el gusto de  
utilizar elementos naturales y construir paisajes útiles a su visión poética, y sobre todo, porque  
trabajaba los versos con cuidado y con artimaña.  
Cada poeta, cada escritor y escritora, tienen que dedicarse como un artesano a buscar en las  
palabras la utilidad para sus fines, y las formas que mejor manifiesten el significado que intentan  
significar. Será cosa propia del poeta encontrar un estilo, su voz, o las reglas generales que le  
guiarán a la expresión óptima para cada poema.  Pero lo importante es no temer a la  
contaminación del verso por el trabajo artesanal de los poemas.  Por ello que es que existen los  
poetas, para trabajar los versos, y esculpir su mejor obra en el mármol del artificio lingüístico.
Y si el mayor deseo de algunos de ustedes es escribir, háganlo, es probable que sea su  
VOCACIÓN, el llamado, la mayor de sus aptitudes, un don que les otorga facilidad, propensión  
y gusto por realizar algo.  La vocación es un acontecimiento misterioso en la vida de cada quien,  
donde se adquiere conciencia de una misión. La vocación simplemente acontece. Por ello es  
preciso descubrirla, discernirla, disponerse para entrar en diálogo con ella. La vocación ilumina,  
da claridad y seguridad para actuar, da sentido luminoso al camino de la vida.  Si aman escribir y  
desean hacerlo, es un llamado, escúchenlo, escriban. No olviden que la comunicación es el  
cimiento de las relaciones entre los seres humanos. Y la comunicación escrita es parte de su  
historia.  Con el trabajo de quienes escribimos, se construye la casa de palabras que la literatura  
nos regala.

En nuestro caso, el TALLER TINTA LIBRE:  Escribir Poesía intenta ser un sitio de  
encuentro mágico para motivar y lograr que las palabras recuperen esencia a través de la  
imaginación creativa de sus participantes. Que los y las talleristas se expresen y comuniquen a  
través de los instrumentales técnicos y los recursos idóneos para revisar y corregir sus trabajos.  
La finalidad es que desarrollen un conjunto de herramientas propias para escribir y confiar en su  
autocrítica.  El taller, como dice el dicho casi proverbial, no ofrece el pescado, sino enseña a  
pescarlo. Y como resultado de los trabajos de cada trimestre de encuentros vespertinos en los  
días martes en nuestro taller, los participantes luchan con las palabras, se adueñan de ellas, las  
cambian, las borran y las reescriben en sus textos. Es un gusto enorme para mí los poemas que  
surgen de estos trabajos De mi parte, y para finalizar, quiero decirles que: Cada persona es  
potencialmente un ser creador, en nuestro caso, un ser literario, y en el acto creativo, la única  
condición suficiente para escribir es: atreverse a ejercer la libertad.

                                                                               MUCHAS GRACIAS
                                                                           ANDREA MONTIEL



                                 Tiene el gusto de invitarte al

     TALLER TINTA LIBRE: ESCRIBIR POESÍA

                       Coordinado por la poeta 
                           ANDREA MONTIEL

                                     www.andreamontiel.com

                                     mavidia@prodigy.net.mx

                                      cel:    044 55 54 06 47 03


                              Duración: 12 sesiones
                          Lunes de 17:30 a 19:30 hrs.
       Solicite informes sobre inicio de trimestres

             Informes: Jenny Asse Chayo    (Coordinación Cultural)
                   Teléfono: 5280.4111/Celular: (044) 55.5501.9462
                                                Mail: eugene@pendulo.com
                                        Cafebrería El Péndulo 
                                 Alejandro Dumas 81 Polanco
                             Entre Emilio Castelar y Masaryk
                                               Valet Parking 
Andrea Montiel Rimoch
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