Designed by Domingo
        XOCHIMILCO: UN ESPACIO MAGICO DENTRO DE LA URBE







La historia ha demostrado que así como las manos del hombre han construido multitud de  
cosas, al mismo tiempo estas manos han destruido otras.  Un ejemplo es el lamentable caso de  
Xochimilco y de sus chinampas, única herencia viva de la arquitectura prehispánica que aún nos  
queda, la cual hasta hace algunos años estaba en franca vía de desaparición.





 
Pasaron muchos años, y por cuestiones del destino y de la profesión, por ahí del año 1975,  
me invitaron a realizar una investigación sobre las opiniones de los agricultores de las chinampas  
de Xochimilco, pues existía la posibilidad que sobre las tierras de siembra se construyeran  
edificios. Esto significaba una rotunda destrucción de un sitio único en el mundo. Los resultados  
del estudio, obviamente aportaron razones suficientes para evitar que esto sucediera. Fue una  
experiencia maravillosa. Nunca podré olvidar lo que viví y de lo que me enteré…
Los pozos existentes en Xochimilco, habían sido agotados para saciar la sed de la Ciudad  
de México.  Toda el agua fue acarreada para surtir a la urbe y a sus construcciones desmedidas.  
Agotados  los pozos, la ciudad comenzó a surtirse del agua de los canales, y en algunas partes  
estos descendieron hasta casi 3 metros.  Xochimilco se secaba. Para evitarlo, dichos canales  
fueron rellenados con las aguas negras de la urbe citadina. Aguas contaminadas, desperdicios de  
hogares, químicos y detergentes de fábricas, deshechos de hospitales e industrias. Xochimilco se  
convirtió en un pantano. Y no sólo eso, la degradación de los canales fue peor aún por la  
proliferación del lirio y la actividad agrícola de la zona chinampera se redujo significativamente,  
debido al abandono de tierras por los campesinos.
Sin embargo, hay ocasiones en que el hombre hace conciencia de su destrucción y la  
necesidad de preservar el equilibrio ecológico de muchas partes de este sitio que se llama mundo,  
y en el cual todos habitamos y somos responsables de su conservación.  Así fue como en 1989,  
por decisión presidencial se aprobó un Plan de Rescate Ecológico de Xochimilco. Un plan que  
combinó obras hidráulicas monumentales, un esfuerzo de tratamiento de aguas para su  
reutilización, nunca hecho antes en la Ciudad de México, la reactivación de las actividades  
agrícolas, el estudio histórico y arqueológico del sistema de chinampa, y una tarea social de  
transformación de las condiciones sanitarias de los poblados, introduciendo dobles drenajes para  
la conservación de los cuerpos de agua y del acuífero.
El proyecto incorporó las propuestas de ejidatarios, chinamperos, floricultores y horticultores.  Se  
trabajó por muchas horas con los pobladores de los distintos barrios y se sumaron investigadores  
universitarios de diversas disciplinas: biólogos, ecólogos, arqueólogos, químicos, arquitectos. Un  
año más tarde, se firmó el acuerdo definitivo para el rescate. Se expropiaron 1,100 hectáreas, se  
realizó la limpia de más de 200 kms. de canales, se atrajeron nuevamente a 20 especies de aves.  
Hoy en día se cultivan más de 1,500 hectáreas que estaban abandonadas y se ha creado un  
parque ecológico considerado como único en América.
En la actualidad Xochimilco es un sitio mágico, y hasta podría afirmar que mucho más  
bello que aquel Xochimilco de mi niñez, de ello da testimonio el mundo y por eso ha sido  
declarado patrimonio de la humanidad.
Pasaron casi 20 años antes de que yo visitara Xochimilco de nuevo. La sorpresa fue  
mucha, no tanto por aquellos canales por los que transité de niña sino por el panorama  
maravilloso que se abrió ante mis ojos mientras conducía por el periférico. Increíble, a uno y otro  
lados de un camino de alta velocidad, lagos y más lagos y una gran explanada de agua, que ahora  
corresponde al nuevo Parque Ecológico. Este parque es una de las tres grandes áreas que  
integran el área rescatada de Xochimilco. Las otras son el inmenso Mercado de Plantas, Flores y  
Verduras y la Zona Deportiva, donde multitud de equipos se disputan la pelota.






    
Hay diversas formas de disfrutar el Parque, ya sea caminando o a bordo de vehículos  
ecológicos: bicicletas, cuadriciclos o el tren escénico. También hay lanchas de pedales en uno de  
los lagos, mientras que en el otro, el mayor, se encuentran las típicas trajineras o chalupas  
multicolores. Para los niños existe una zona de juegos infantiles que incluye además, aparatos  
especiales para los niños discapacitados.







En el recorrido por el parque uno se encuentra muchos Paseos: el de las flores, que cuenta  
con 435 metros adornados con pérgolas en las que se enredan bugambilias y glorias. A los lados  
hay todo tipo de plantas y flores con sus nombres tanto botánicos como populares. Luego está la  
Plaza de los Espejos y un Paseo Ribereño larguísimo de aproximadamente 1,500 metros de  
longitud. A través de este paseo se siente una profunda tranquilidad al mirar el lago Huetzalin,  
nombre dado en honor del guía y primer Señor de los Xochimilcas.  Las ciénagas que antes no  
existían, ahora se invaden de garzas, zanates y otras aves.  Cuentan en sus orillas con alcatraces,  
y hortalizas como el romerito o la espinaca.  Y no faltan los remeros y las chalupas para pasear  
sobre el agua.
El día de mi gran sorpresa, me subí a una de estas barcas y un hermoso viejo de manos recias  
zarpó por uno de los canales. Conversamos de muchas cosas, de las aguas cristalinas, de los  
ahuejotes, árboles esbeltos, de gran altura y típicos de la zona lacustre, y especialmente del  
viento que ese día al caer la tarde arreció trayendo consigo la lluvia.  Ya en medio de los canales,  
y a causa de estos aires me contó la… Leyenda De Los Cuatro Vientos:
La leyenda cuenta que en el Valle de México, soplaban durante el día cuatro vientos y  
torbellinos, en las cuatro estaciones de año, vientos atribuidos a QUETZALCOATL en su  
advocación de EHÉCATL, precisamente el dios del viento.   Los "collis" o viejos eruditos solían  
decir que uno de los vientos venía del oriente por donde estaba el paraíso de TLALOC.  Este  
viento era llamado "Tlalocáyotl", y aunque era brioso no impedía a las canoas andar.  El  
segundo viento, soplaba hacia el norte, se llamaba "Mictlampa Ehécatl"; era un viento furioso,  
peligroso para las canoas. El tercer viento soplaba hacia el occidente, se llamaba  
"Cihuatecáyotl".  Era un viento frío que hacía temblar a las gentes, pero a las canoas les  
permitía bogar.   El cuarto viento soplaba hacia en medio día, se llamaba "Huitztlampa.  Era  
furioso y peligroso para los navegantes, arrancaba árboles y levantaba grandes olas de agua.







Además de aquellos cuatro vientos, en las noches soplaba un viento hiriente como el filo  
de las obsidianas, frío y tormentoso atribuido a "Tezcatlipoca", el dios invisible y temible de la  
noche. Los "collis" afirman que los vientos son espíritus, algunos buenos y otros malos, y  
cuentan que hubo una vez un hombre que maldecía al viento con tanta fuerza que la sangre le  
enrojecía la cara. Sus arrebatos se fueron haciendo frecuentes. Insultaba hasta a los remolinos  
que le salían al paso.  Pero una tarde de cielo barrido y de tolvanera, le salió al encuentro un  
viejo pobre de ropas rasgadas y le dijo: -¿Por qué me maldices?  Deja que cumpla con mi  
trabajo. Yo me encargo de sacudir a los árboles quitándoles las hojas muertas para formar el  
humus donde tú cultivas tus plantas. Después de mí viene la lluvia y humedece los campos y los  
retoños vuelven a la vida. Yo soplo por encima de los peñascos, sobre los cerros y me arrastro  
sobre los valles, las veredas, los caminos, y si levanto tolvaneras, es para hacerme oír y notar.  
Los vientos tenemos espíritu.  Somos como niños que nos gusta jugar. Si tú lanzas terrones a  
un remolino, éste te seguirá. Tú puedes correr cuanto quieras y él también lo hará. Tírale  
cualquier cosa y escucharás un extraño zumbido hasta que te alcance y te envuelva y te llene  
de tierra y te quite el sombrero, y después desaparecerá. Los vientos tienen espíritu repitió el  
"colli" y cada vez que soplan los sauces lloran y "EHÉCATL" gime.
En aquél paseo yo también presencié el espíritu del viento. Lo escuché silbar entre las  
ramas de los ahuejotes, las casuarinas y los eucaliptos. Lo sentí acariciar mi cara y despeinar mis  
cabellos. Lo vi actuar sobre las nubes y en complicidad con ellas invitar a la lluvia que sin piedad  
cayó encima de nosotros. La ventaja fue que la trajinera estaba techada y sólo nos mojamos un  
poco. Pero lo más bello fue recordar de nuevo mi infancia al mirar el infinito número de círculos  
concéntricos que la lluvia hizo sobre las aguas.
                                                                                                                                 Andrea Montiel
Recuerdo Xochimilco desde que era niña, especialmente  
por un cumpleaños en el que mis padres me ofrecieron una  
fiesta en una chalupa (o trajinera), en la cual mandaron poner  
mi nombre todo con flores: A N D R E I T A. Se veía precioso,  
entre el rosa, el amarillo, los blancos y los rojos, de alhelíes,  
margaritas, yo qué sé de cuántas flores. Hoy en día las  
chalupas se siguen adornando, pero las flores ya no son de  
aquellas, las de verdad, sino de papel. Ni remedio, así es esto  
de la modernidad. Aun así, los nombres siguen encabezando los  
paseos de las chalupas por los hermosos canales.
Este parque hoy en día es considerado por muchos como el  
lugar más bello que tiene la Ciudad de México pues ofrece  
paseos inolvidables y es ideal para visitarlo con toda la  
familia. Además, es la mejor muestra de la voluntad de  
rescatar un tesoro que casi teníamos perdido. Su fin  
primordial es el reencuentro con la naturaleza y su paisaje,  
el que tuvieron nuestros antepasados prehispánicos:  flora  
y fauna originales de Xochimilco están de nuevo al alcance  
de nosotros.
El Parque Ecológico ha desarrollado una zona  
chinampera demostrativa, que es la forma de cultivo más  
antigua que queda entre nosotros. Es donde los  
visitantes pueden conocer directamente este sistema  
agrícola, que aún es considerado uno de los más  
avanzados y productivos del mundo, y que utiliza  
únicamente recursos naturales como fertilizante.
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
Taller Tinta Libre
Biografías
Eventos
Colaboraciones
Page by Domingo