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VICENTE ROJO y el nuevo lenguaje musical


Existen varias formas de conocer a un ser humano. Puede ser a través de las presentaciones formales, por voluntad propia, donde generalmente uno provoca el encuentro, o por encuentros involuntarios a los que suponemos inmersos en el mundo de las casualidades. Dentro de estas formas existen a su vez matices y sutilezas que nos permiten ese conocimiento, pero no precisamente el de un ser humano en persona, ahí frente a nosotros, sino a través de lo que hace y como en eso que hace, está  presente aún sin estarlo.  Y así fue como conocí a Vicente Rojo, en el Museo Tamayo, durante un ciclo de conciertos  "En torno a los sonidos electrónicos" mientras interpretaba su obra "Erótica II".

Me sorprendió la disposición de tantos aparatos sobre el escenario: sintetizadores, bocinas, cintas magnéticas, y computadoras.  Debo confesar que esta fue la primera ocasión en que presenciaba un concierto de música electrónica en vivo.  Acudí al programa que repartieron en la entrada y leí lo siguiente:

"Vicente Rojo nació en la ciudad de México en 1960, y cursó el bachillerato técnico con especialidad en electrónica en1976. En 1979 viajó a París y asistió en el Conservatorio Superior de París a un curso de composición electro acústica, impartido por Pierre Shaeffer y Guy Reibel; al mismo tiempo cursó seminarios de composición contemporánea, organizados por el Groupe de Recherches Musicales.  En 1981 viajó a Barcelona, donde trabajó durante tres meses en el estudio de música electrónica Phonos, bajo la dirección de Gabriel Brncic.  Regresó a México y trabajó como programador musical en Radio Educación.  Participa hasta la fecha en las actividades del estudio de música electrónica de Antonio Russek.  En 1982 ingresó al equipo que creó el Museo Nacional de Arte, y durante tres años organiza cine-clubes, conferencias, conciertos y festivales de música.  En 1985 viajó a Nueva York, donde asistió a un seminario de composición por computadora, impartido por Charles Dodge, utilizando una computadora PDP-II en el Center for Computer Music, Brooklyn College.  En 1987, obtiene una beca del Gobierno Francés para participar en un curso con la computadora gráfica U.F.I.C. de Iannis Xenakis durante treinta días.  Ha estrenado su música en diversos foros internacionales y nacionales. Es cofundador del grupo "Atte. La Dirección", dedicado a la multimedia. Es miembro fundador del Centro Independiente de Investigación Musical y Multimedia (CIIMN)."

      Después del acostumbrado currículo, que algunas veces se incluye en el programa de un espectáculo como en este caso, proseguí leyendo:

"Erótica II” forma parte de una serie de dúos entre instrumentos tradicionales y objetos sonoros.  Es un diálogo e interacción entre dos instrumentos procesados en tiempo real, durante su ejecución.  El propósito fundamental es el de lograr una correlación tímbrica tal, que la procedencia delos sonidos sea difícil de localizar.  Esta obra fue estrenada en las 'Jornadas de Búsqueda' llevadas a cabo en la Escuela Nacional de Música."

      Con esta vaga información, el concierto dio inicio, entre muchos aparatos, un violinista (Carlo Nicolau) que ejecutaba extraños sonidos con su violín y Vicente Rojo que con sus manos, manipulaba un globo, también obteniendo de estos movimientos sonidos que por lo menos, yo, nunca antes había escuchado.  Después me enteré que ambos, el violín y el globo, estaban procesados, es decir, cambiados, con el fin de producir efectos especiales o un resultado deseado: llenar el espacio, lograr mayor amplitud en los sonidos, obtener timbres distintos de los que conocemos en la música convencional, todo ello a través de modificacioneselectrónicas hechas propositivamente por el compositor.

      La música transcurría, con su propio lenguaje, sin las melodías y armonías a las que los oyentes estamos acostumbrados.  Era como estar escuchando un idioma distinto, en una ambientación envolvente que me trasportó adentro de mí misma, y a esa parte animal que en todos los humanos habita.  Los sonidos fluían, arribando y retirándose casi al mismo tiempo, flotaba una especie de angustia entre lo doloroso y su opuesto placentero, era como el respirar jadeante que se escucha salir por la puerta de una alcoba invisible y después la calma confundiéndose entre el aire, la humedad y el inicio de otro instante.

      Después del concierto me acerqué a Vicente, un joven inquieto y pleno de entusiasmo para hablar un poco más detenidamente de este extraño, y para algunos de nosotros, novedoso mundo de la música electrónica. Me citó en su casa, una casa llena de discos y libros.  Después fuimos a su estudio, repleto de aparatos y cintas de grabación, botones, micrófonos, en fin todo un laboratorio para experimentar con el sonido.

      ¿Vicente, cómo fue que en ti comenzó¢ a habitar la música, o tú en ella?  Y Vicente empezó a recordarse desde niño, cuando se divertía haciendo sonar a los objetos, desde el ruido hasta lo que podemos llamar notas... Hacía melodías con su piano, con su guitarra, pero el estudio de la música"rígida" como él la llama, fue un fracaso.  Sin embargo prosigue siendo un melómano aferrado, sobre todo a susdiscos.  Pero fue su inclinación por la ciencia, la que le hizo ingresar al estudio de la electrónica, además de saber de la existencia de la música nueva, la de vanguardia,aquella de compositores como: Stockhausen, Xenakis y otros que el Mtro. Julio Estrada había invitado a México para dar conciertos, o aquellos otros que intervinieron en los Foros de Música Nueva organizados por Manuel Enríquez a finales delos años setentas.   La música clásica le gustaba, también el rock, pero fueron estas, la música nueva y la concreta, las que lo estimularon definitivamente a su estudio.  En esta expresión musical fue donde Vicente Rojo encontró lo quebuscaba, lo que se identificaba más con él y con su deseo de crear cosas distintas.

      Cuando viajó a Europa y tomó cursos especializados con el iniciador de la música concreta, Pierre Shaeffer, conoció a varias personas afiliadas a la inquietud en la búsqueda musical, descubriendo que este arte, el cual aparentaba ser relativamente fácil, no lo era, sino que había una serie de sistemas, métodos y codificaciones para construir la música electrónica, la electroacústica y la concreta.  Además, le sorprendió que existiera la necesidad de realizar estudios del sonido en s¡ mismo, el cual pocos músicos conocen a profundidad, es decir aquellos aspectos relacionados con su calidad física y todas sus características acústicas y sonoras dentro del mundo que nos rodea, as¡ como las formasen que los seres humanos, a través del oído percibimos dichos sonidos.  Este fue el momento en que Vicente como compositor, percibió que al crear y recrear ciertos sonidos con determinadas frecuencias a su vez puede provocar estados anímicos distintos en los oyentes.

     Así, para Vicente Rojo se abrió un mundo infinito en el cual ha experimentado a través del sintetizador, la creación de dinámicas diversas que con ningún otro instrumento puede lograr: ataques o caídas, timbres que no existen, efectosespeciales a través de filtros, modulaciones, envolventes, todo lo decide el músico.  Además la música electrónica puede ser ejecutada en vivo, manifestarse con diferentes interpretaciones y los accidentes del momento, o bien, promedio de la cinta magnética en la cual el tiempo se congela y siempre se puede recurrir a idénticos sonidos, donde todo ha sido controlado, donde el compositor es el creador y al mismo tiempo es el intérprete.

     Cuando Vicente Rojo está  frente a un papel en blanco y crea algo nuevo, algo le motiva, una idea de la que parte, un sentimiento, experiencia, imagen o metáfora.  No parte de la música misma, sino de aquello que le inquieta y desea comunicar por medio de sonidos.  Es como un paréntesis en el tiempo de su vida donde va a generar algo nuevo, algo que después impactar  a los oyentes haciéndoles sentir elsentimiento del compositor o bien, algo distinto entre la gama de lecturas que la música tiene.  Lo que sí es indudable es que en los escuchas se crean estados anímicos, sensaciones distintas.  Porque Vicente afirma que al crear una composición musical, él va y viene entre lo visceral y el raciocinio, sin embargo, tiende a preferir lo visceral, a que los escuchas sientan, porque la forma de cambiar el mundo es más a través del sentimiento que de la razón.  Si los seres humanos no sentimos no existe cambio alguno.

Y ¿porqué‚ el cambio?  Porque para Vicente el avance del ser humano en el  ámbito tecnológico ha sido infinito, en cambio la parte espiritual, aquella no material está  estancada, relegada, olvidada.  Cambiar algo implica introducirnos en nosotros mismos, en echarle un vistazo al pensamiento oriental y alterar las concepciones que a partir del pensamiento occidental nos han impuesto.  El mundo mejorar cuando cada quien sea responsable de sí mismo y no se responsabilice al mundo externo de sus actos.

     En el caso de la música, hasta principios de nuestro siglo se había convertido en una simple ilustración de las cosas;  la expresión a través de los instrumentostradicionales se reducía a las posibilidades de los propios instrumentos y esta veta está  agotada.  Ahora se está  dando un rompimiento y un cambio, ayudado sí,  por el avance tecnológico pero también, como lo afirma Vicente, por la inquietud de compositores que como él, están en busca de expresiones nuevas, buscándose a sí mismos y ¿encontrando qué?...  "la insatisfacción, por esa forma en que los humanos oficialmente nos relacionamos, por esa incomunicación que nos caracteriza y la frustración provocada por una herencia histórica que una sola persona no puede cambiar.  Si pudiera cambiar algo, cambiaría muchísimas cosas, por ello mi música, mis composiciones y los 'performances' e instalaciones en las que he participado.  Mi intención es siempre hacer sentir este descontento y la insatisfacción que muchos compartimos".

     A Vicente Rojo le ha interesado la actividad interdisciplinaria.  Ha trabajado con amigos poetas, pintores, fotógrafos y conformó un grupo con el cual empezaron a hacer multimedia, presentaciones en las calles, cerca del público para conocer sus respuestas frente a las representaciones.    ¿Y técnicamente cómo creas tu música?"La creo con tiempos cronométricos, no con los tiempos de compás.  Me baso en los sonidos no en las notas, los sonidos son los que tienen el valor y las características acústicas que utilizo: su color, opaco o brillante, su temperatura cálida o fría, su duración, largos o cortos, graves o agudos, en fin, sobre el papel en blanco, dibujo la música, sin pentagramas, sino a través de codificaciones especiales que aluden a los motivos rítmicos.  La música se sitúa en el espacio, con su ataque, su caída y la forma que va a tener el sonido.  Trabajo con bocetos y a veces escribo la partitura.Sin embargo, el momento por el que transcurro, es un momento de auto reconocimiento y de observación de resultados con el público.  Lo importante es que una obra terminada me motive a la creación de otra y ésta a otra más y así seguir componiendo".

     Y ahí están varias obras: "Corazones rotos", en cinta magnética y para dos bailarines, donde se dibujan sonidos que semejan el latido rítmico de algo que crece, que se desborda, que reverbera y se desparrama.  Donde se entromete el viento y después la luz, como encegueciendo nuestros ojos.  Se siente como una búsqueda angustiosa que resulta en los no encuentros, una queja constante sobre la cual todo lo demás sucede, es como el camino por el que transita el tiempo quenunca se detiene, el péndulo que se balancea y que aún en silencio vibra, queda tenso y suspendido.

Está  "Matinés 666", inspirada en la novela de Umberto Eco, “En nombre de la Rosa", obra para tenor y cinta magnética, con la cual Vicente logra ambientaciones exactamente monásticas.  En ella se perciben despertares, despuntes de claridad que surgen de las sombras.  Ecos de una voz que poco a poco se torna muchas voces, como preguntándole a Dios por la existencia.  Se siente el misterio en laberintos musicales que dibujan precisamente aquellos de Chartres.  Hay una sensación de campanas que llaman para acudir a algún sitio donde alguien pide misericordia por los siglos oscuros, o donde larvas humanas deliran y se arrastran para saldar sus culpas.  "Neocorazón”  es una composición un poco juguetona, también en cinta magnética donde se refleja  lo infantil de un corazón nuevo,  aquel del recién llegado al mundo, del que aún no posee cuarteaduras.  En esta obra se siente como si los sonidos fueran colores en tonos pastel y de repente van convirtiéndose en paisajes sombríos que resultan de eso irremediable que significa el crecer.

     Junto con Sara Minter, directora, y Gregorio Rocha, fotógrafo, realizó la musicalización de un video intitulado: ”Nadie es inocente”, con el tema de los chicos banda, en el que logra con su música reflejar el drama de esta porción de población, casi de edad niña, que ha invadido muchos rincones de la ciudad de México.

     Vicente también se ha interesado en la creación de textos musicalizados y así ha armado varias "performances" donde aparecen párrafos de Bataille, de Liquois, de Eloy Tarcisio.  Las obras son: "Pasequiras y prefiero la muerte”;  “Una voz”;  “Quiero morir”;  “Un hombre siempre cae”. En todas ellas surgen las preguntas, la confusión y la lucidez, algo que desea salir de adentro y que confiesa su insatisfacción a través del anhelo por la muerte.  Y ahí está Vicente Rojo, con su búsqueda, constante, esforzada, creando en sus partituras, un nuevo lenguaje musical.




                                                                                             Texto de Andrea Montiel
                                                    publicado en la Revista La Plaza  agosto 1988
                                                     Martín Casillas. Crónicas de la vida cultural.
                                                                                                                           Año III, 36
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
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