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                                                           ULAMA
                                          (EL JUEGO DE LA VIDA Y DE LA MUERTE)
    








El deseo del hombre por expresarse a través de imágenes distintas a aquellas de la pintura o la  
escultura, nace en la legendaria china. Esta inquietud paso de oriente a Francia, donde poco a  
poco se fue transformando. El interés era ya no solo captar figuras en forma estática, sino darles  
movimiento por medio de la creación de efectos ópticos cada vez más ingeniosos.
La inventiva del hombre y los adelantos tecnológicos hicieron que esto proliferara por toda  
Europa, llegando a América a fines del siglo XIX. Así fue como en nuestro siglo, surgió una de las  
más revolucionarias formas de narración: el cine.
En esta ocasión, realicé un reportaje para el programa "Para Gente Grande" de la televisión  
mexicana y relacionado con el séptimo arte: la película mexicana "Ulama, el juego de la vida y de  
la muerte" de Roberto Rochin, filme que recientemente obtuvo el premio otorgado por la  
Asociación de Periodistas Cinematográficos de México, PECIME.  Una diosa de plata a la "opera  
prima" o primera película de Rochin, y otro premio más al trabajo de edición de Ramón Aupart.
El juego es fundamentalmente un símbolo  de lucha contra la muerte, contra los  elementos de la  
naturaleza, las fuerzas hostiles de la guerra o contra uno mismo, el propio miedo, las dudas o las   
debilidades.  Incluso cuando  su intencionalidad es solo el regocijo,  tienen destellos de derrota y  
victoria. Combate, azar, simulacro o vértigo, los juegos originalmente están ligados a lo sagrado, o  
a los ritos sociales que  refuerzan la unidad de los grupos. Con su ingrediente socio psicológico y a   
través de la historia, en ellos se han cristalizado el sentido cívico y los sentimientos nacionales de  
una misma  ciudad, o de los hijos de una misma raza.  Por desnudo que este de intención, el juego  
es una especie de acción mágica que lanza un puente entre la fantasía y la  realidad.
"Ulamaliztli" o juego de pelota prehispánico, ha sido una de las manifestaciones esenciales de la  
cultura del México desde aquellas épocas.  Por su importancia, llego a todas las fronteras de la  
civilización mesoamericana y se ha conservado aun en la actualidad en algunos poblados del norte  
de nuestro país.
La película de Roberto Rochin, combina el  rescate arqueológico, con el testimonio etnológico del  
juego actual conocido con  el nombre de: "Ulama".  Esta cinta, pone especial énfasis en la  
significación filosófica y ritual del juego, que en las culturas anteriores a la conquista era  parte  
fundamental de su cosmovisión. A partir de muestras seleccionadas del arte plástico y  
arquitectónico, así como de reconstrucciones de mitos y leyendas de la época prehispánica, se  
explora la  concepción del tiempo y del movimiento, y  la relación de estas ideas con el juego de  
pelota. A través de una especial sensibilidad y una fotografía plasmada de belleza, en la narración  
cinematográfica, se establece un recorrido de estas concepciones como se expresaban en las  
culturas olmeca, maya, zapoteca, totonaca y azteca. Se muestran asimismo los campos de juego  
mas importantes que aun se conservan, y en algunos de ellos, se da un testimonio de las  
características y variedades actuales del "ulama" y de su posible relación con el juego de pelota   
del México antiguo.
Junto con las pirámides escalonadas, las canchas para los juegos de pelota                                
constituyeron una de las formas principales de la arquitectura mesoamericana.  Estas  
construcciones se encuentran dispersas en toda la zona de las antiguas culturas mexica y maya,  
desde Querétaro, al norte, hasta Honduras y El Salvador, al sur, y desde Papantla en el Océano  
Atlántico, hasta Tehuantepec  en el Pacifico. Las reglas a las que se sujetaban los jugadores, eran  
tan peculiares como estas construcciones.  No debían tocar con las manos la pelota, una bola  
pesada pero muy elástica de hule macizo y solamente la podían lanzar con las asentaderas, las                                
caderas o las rodillas, de manera tal que rebotara en las paredes laterales, o en el mejor de los  
casos, que pasara por uno de los aros de piedra fijados   verticalmente en los muros. Para recrear  
estas tradiciones, tanto del juego mismo, como de la cosmovisión en él contenida, se tomaron un  
pasaje del Popol Vuh o libro de las antiguas historias del Quiché, y un pasaje de la historia tolteca-
chichimeca, a través de las cuales corre la imaginación y vemos jugar a los dioses de la lluvia y el  
último emperador tolteca.
La grandeza del pasado, junto con los mitos y costumbres del mundo indígena, fueron las fuentes  
de exquisita belleza que inspiraron esta película, tanto para la elaboración del guion, a cargo de  
Roberto Rochin, Tomás Pérez Turrent y José Manuel Pintado, como para la música en manos de  
Antonio Zepeda, quien guiado por el espíritu mágico-religioso y la fuerte expresividad de las  
etnias mexicanas, reaviva, después de cuatro siglos de silencio, la tradición musical con  
instrumentos prehispánicos. La música de Zepeda genera ambientes y crea situaciones  
evocativas, recrea una dimensión de sensaciones casi olvidadas y revive el mundo espiritual de lo  
prehispánico. Con sus sonidos aparecen sitios donde el tiempo no existe; aparecen las enigmáticas  
voces del culto a los muertos, el profético canto del chamán y la exuberancia brutal de la  
naturaleza.
Ulama es una película de gran belleza tanto en el plano visual, como de  edición.  Un documental  
que refleja a plenitud el profundo conocimiento del tema, ya que fue asesorado por varios  
arqueólogos y especialistas. De ellos, destaca la participación de Felipe Solís, curador de la sala  
azteca del museo de antropología, quien se prestó para la revisión de los textos, los vestuarios y  
la selección de varios de los elementos contenidos en las imágenes.
En Ulama vemos como a través del juego se unen el pasado y el presente de nuestra cultura, y  
como se recupera una tradición que estaba en vías de  desaparecer; vemos también revivir la  
indumentaria original de aquellos tiempos, la confección de una pelota, que para muchos de  
nosotros era desconocida; los extraños y enérgicos movimientos de los jugadores, y el profundo  
simbolismo de este singular deporte, que al recuperarlo, nos acerca a nuestro pasado histórico y a  
nuestras raíces.
El juego no solo tiene sentido en relación a los contrincantes, sino que es                                    .  
reflejo del pensamiento de un pueblo y de su visión del mundo, de la vida                                          
. y de la muerte: en Ulama se unen el ayer con el hoy, un jugador en el                                          .  
presente que muere cuando se pone el sol, y un jugador en el pasado                                             .  
que es sacrificado cuando muere el sol.

Ulama: el juego de la vida y la muerte
Dir: Roberto Rochín.
País: México
Año: 1986.
Guión: Roberto Rochín, José Manuel Pintado y Tomás Pérez Turrent.
Fotografía en C.: Arturo de la Rosa, Antonio Reynoso y Luis Fernández.
Música: Antonio Zepeda.
Edición: Ramón Aupart y Manuel Rodríguez B..
Con: Narración de Jorge Martínez de Hoyos Y Alberto Pedret.
Prod: Roberto Rochín y Ángel Filipini.
Duración: 105 mins.
Clasificación: A.

                                                                                                     Reportaje de ANDREA MONTIEL
                                                                                                              para el programa de televisión:
                                                                                                              PARA GENTE GRANDE  1986
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
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