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                        PRESENCIA DE POETAS ISRAELÍES EN LA REVISTA BLANCO MOVIL

"El libro fue la palabra".  Dice la primera línea de este singular número de la revista BLANCO MOVIL. Libro
que desde los orígenes del hombre se ha concebido como símbolo del universo, revelación o mensaje divino.
Libro que por siglos ha subsistido entre las manos de lectores que lo reciben o le cantan como Pablo Neruda
cuando dice: "Libro, cuando te cierro/ abro la vida./...Libro, tú no has podido/ empapelarme,/ no me
llenaste/ de tipografía,/ de impresiones celestes,/ no pudiste/ encuadernar mis ojos,/ salgo de ti a poblar las
arboledas/ con la ronca familia de mi canto....

Así, a todo lo largo de las páginas de BLANCO MOVIL, cantan voces poéticas y narrativas a la vez que
distintas, unidas por temas similares y obsesiones iguales.      Concatenadas por una herencia cultural de
siglos y una enjambrada historia, entre ellas surge como tema fundamental la tierra y sus accidentes
geográficos, surge la búsqueda incansable del propio yo y el nosotros compartido. Versos e historias
emanadas de hombres y mujeres nacidos en Israel o procedentes de Polonia, Rusia, Alemania, Bagdad,
Berlín, y que decidieron partir de sus lugares natales para vivir y edificar sus caminos en la tierra prometida.
Plumas distintas que escriben acerca de la búsqueda de la identidad, de la imperante necesidad de escribir la
propia biografía y así encontrar el sitio, el lugar que sin embargo no se sabe cuál es.  Versos con olor a
abandono y afanes de libertad que transitan entre lluvia y mapas oxidados, y donde el agua lo ocupa casi
todo, y el agua a su vez es ocupada por el profundo silencio.

Pero es desde las profundidades donde surge el reto, como en las líneas de Ortzión Bartaná.  Y cito:
"Soy un pájaro rebelde/ que no conduce/que no va hacia las incógnitas. / Rebelde pájaro/ ¿Quién me ha
hecho así/ para que no me rinda ante las corrientes?"

Otros versos parecen mostrar cicatrices ya tranquilas que sin embargo aún brillan a pesar de un
tiempo que en apariencia no existe o se encima y se confunde.   Voces que les inquieta el Universo, el Dios
Creador o alguna fecha inexistente.  Voces que recuerdan a la Vida (con mayúscula) como una cantante con la
que se puede bailar pero cuyas estancias están habitadas por la desolación y el olvido. Voces que cantan a la
palabra misma, esa palabra que acaricia los cuerpos y los hace florecer de nuevo. Voces internas que
encerradas se escuchan entre sí y logran salir a la superficie en afán de liberación, en afán de una búsqueda,
de la búsqueda en medio de las sombras o de la luz, a hurtadillas o violentamente.  Pero, ¿hacia dónde?

También se canta a la tierra convertida en urbe, en sitio pervertido y de múltiples encuentros.  Tierra que
proporciona alimento con la comida, con seres que poseen manos, labios, sexo. Tierra que se nutre con
personajes que bailan, sonríen y se drogan. Tierra a la que se le pide que no cambie, porque así, emputecida y
niña se le ama.  Y cómo lo escribe Amir Or: "Tel Aviv, mi hermosa puta,/ niña maquillada/...no laves de tu
piel ese olor nocturno/ no abroches los botones con premura,/ no te tapes con el velo del alba/ ante nuestros
mordiscos de amor por ti."

El material narrativo incluido en BLANCO MOVIL, también nos muestra la constante presencia de la
tierra, de los libros, de esa ambición del "ego" a ser reconocido por sí mismo o a través de los otros. Historias
donde los personajes muestran un Yo exaltado, un Yo dilapidado, un Yo ante los múltiples espejos, o un Yo
cuya existencia no se entiende.  Historias donde los personajes confunden odios y fervores, salvación y
suicidio, encierro y libertad que de nuevo se torna encierro.  El cuento "Marea Alta" de Yehoshua nos
demuestra que no hay peor cosa que la cárcel que uno mismo se fabrica, y que uno es preso de sí mismo,
aunque la libertad esté ahí afuera esperando por nosotros. Y cito:  "A causa de ligeras ventajas, tales como
libertad de movimiento por los pasillos y paseos por la llanura que rodea la prisión, en las primeras horas de
la tarde, se puede pensar que nosotros, los carceleros, somos libres, y no es ésa verdad. También nosotros
estamos prisioneros, si bien voluntariamente."

Algunas otras historias están frecuentemente salpicadas con sentencias filosóficas o palabras que
reflejan sabiduría de siglos.  Tal es el caso del cuento "Toda la vida vivió sostenido por el odio"  de Amos Oz
cuando escribe:  "El que odia y su odio se nutren mutuamente"... "El ridículo se encuentra en la naturaleza
misma de las cosas".

Fuerza narrativa y prosa poética se encuentran en cada párrafo.  Descripciones casi pictóricas se unen
a tramas que podrían compararse con la corriente del realismo mágico en el caso del arte plástico. Porque,  ¿
hasta dónde lo real y en que momento el inicio de la fantasía?

Y así, realidad o fantasía habitan los versos, los párrafos, los poemas y las historias de un conjunto de
escritores israelíes de primera línea. Hombres y mujeres que poseen una historia compartida y un deseo de
búsqueda. Y es a través de sus palabras donde uno como lector, encuentra un movimiento literario que a
pesar de no estar escrito en hebreo, el idioma original, nos brinda en una buena traducción un acercamiento a
su mundo.

En lo personal agradezco al esfuerzo incansable de Eduardo Mosches por permitirnos, a través de BLANCO
MOVIL, el recorrido por los mundos de estos escritores.

MUCHAS GRACIAS

ANDREA MONTIEL
5 de abril de 1995
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
Taller Tinta Libre
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