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Octavio Bajonero Gil: Simbiosis

















En el mes de noviembre se celebra a los muertos, especialmente a partir del segundo  
día del mes, una celebración que tiene raíces prehispánicas y al mismo tiempo guarda  
una modalidad cristiana. La conmemoración de los fieles difuntos en nuestro país  
varía y presenta múltiples manifestaciones según la región de que se trate.  Sin  
embargo la tradición general se basa en la creencia de que, en esta época del año, las  
"almas" de los muertos visitan a sus parientes de este mundo.

Para recordar estas fechas y como un homenaje a José Guadalupe Posada, artista  
mexicano inigualable quien con su obra dio un lugar muy especial al grabado y al  
tema de los muertos, Octavio Bajonero Gil presenta en el Museo de la Estampa de la  
Ciudad de México, una original ambientación titulada "Simbiosis". Bajonero Gil, es  
originario de Charo, Michoacán y hace ya varias décadas ha recorrido un largo  
camino en el campo de las artes plásticas y del trabajo en los talleres de gráfica  
popular.   Ha sido fundador de los talleres de grabado: Molino de Santo Domingo y en  
San Miguel Allende, Guanajuato, del Taller del Instituto Allende.  En el periodo de  
1983 a 1985, fue subdirector de la escuela nacional de pintura y escultura "La  
Esmeralda". Además, desde hace aproximadamente 25 años, se ha dedicado a  
coleccionar un sinnúmero de objetos, artesanías y piezas populares relacionadas con  
la muerte.  Con parte de esta colección, Octavio Bajonero logra una original  
ambientación en homenaje a Guadalupe Posada.  "Simbiosis" está basada en las  
ofrendas del día de muertos, y gran parte de los elementos que la conforman, constan  
de artesanías populares y calaveras de barro, papel picado, papel maché, máscaras y  
juguetes de madera.

Las piezas y objetos de esta ambientación proceden del estado de Michoacán,  
Oaxaca, Metepec, Estado de México y Distrito Federal.   Aquí aparecen escenas de  
niños jugando, angelitos que son una especie de metáfora que alude a ese ángel que  
forma parte del mito religioso cristiano tan arraigado en nuestro pueblo y que está  
presente entre nosotros desde la época de la Colonia. Alude tambien a la tradición en  
sí del día de muertos:  si el 2 de noviembre es el día de los muertos adultos y con el  
recordamos a nuestros seres queridos que han partido, el día primero del mes se  
celebra a los niños que dejaron de existir, y a los que se les ha dado en llamar  
"angelitos". Estos angelitos se integran con naturalidad al concepto de ambientacion  
en el cual aparece un espejo, que en el Estado de Oaxaca es utilizado para el altar y se  
levanta cuando un niño muere.

Tambien podemos apreciar la muerte de papel, con uno de los materiales más  
importantes en el desarrollo de un pueblo, ya que sobre él se registran todos los  
grandes acontecimientos socio- politicos y culturales.  El papel como expresión  
artística, procede desde la época prehispánica y ha sido utilizado en diversas formas,  
sin embargo, no se sabe exactamente cuando se empezó a utilizarse para el tema de  
la muerte.

El antecedente inmediato está en las famosas calaveras de Manuel Manilla y de José  
Guadalupe Posada, y aunque este último no fue el creador de esta forma de  
expresión, fue quien popularizó el tema incluso mundialmente.   Posada maneja la  
muerte con singular maestría, con gracia sin igual y nos introduce en un mundo  
fantástico en el que sus personajes representan la comedia humana.   A través de sus  
grabados genera una crítica mordaz, complementándolos con versos llenos de humor  
negro, que es en sí, un reflejo de lo que sucede en la vida real.  Los "versos calaveras"  
son ejemplo de la poesía popular de nuestra  tradición mexicana del día de muertos.  
José Guadalupe Posada, con su arte dio un sitio muy especial a este fenómeno.

Francisco Díaz de León lo ha descrito de manera admirable con las siguientes  
palabras: "Posada no era popular, Posada no se acercaba al pueblo, Posada era el  
pueblo mismo..." y ahí están sus magníficos dibujos y grabados ingeniosos por medio  
de los cuales a través de la muerte represento la vida.  Calaveras vestidas de gala,  
viviendo en los jolgorios de las barriadas, en la calle citadina, en las casas de los ricos  
y montadas en bicicleta y a caballo. Posada con su arte hizo de la muerte todo un  
festín macabro y satírico sin paralelo.

"Simbiosis", es una ambientación que refleja precisamente la conjunción entre un  
pueblo y este artista, ya que Posada no hizo otra cosa que nutrirse del pueblo para  
reflejarlo, y el pueblo a su vez se nutrió con el arte de Posada para mantener viva  
una tradición y reforzar aún más la forma de ver del mexicano este fenómeno  
misterioso que es la muerte.















La muerte en muchos casos es un concepto mágico, un fenómeno no explicado con  
una realidad aparte y que un gran número de artistas han tomado para inspirar su  
obra. De ella surgen objetos que se transforman en el devenir del tiempo; de ella  
surgen rápidas apariciones o imágenes sugerentes que encierran todo el dolor y el  
misterio de lo que significa desaparecer o abandonar la vida.


Por todo esto, la creación de personajes como los de la obra de José Guadalupe  
Posada, se multiplica. Sin embargo, la calavera catrina es una de sus visiones más  
particulares. Es en sí una representación festiva del momento en que culmina una  
etapa del hombre para después continuar su carrera cósmica.  De esta famosa  
calavera se han realizado multitud de obras, y ha servido de inspiración a muchos  
artistas empezando por Diego Rivera, quien realiza una recreación en su bello mural  
"Un domingo en la Alameda", y donde cabe destacar que en su centro está la  
calavera catrina, de cuerpo entero llevando del brazo a Posada, y de la mano, a Diego  
Rivera niño.

En la actualidad se pueden observar muertes catrinas en diferentes materiales tales  
como: papel maché, papel de china picado, barro, madera y muchos más. Pequeñas  
grandes obras, algunas duraderas y otras efímeras, que se utilizan para decorar las  
ofrendas del 2 de noviembre.  Hoy en día la influencia de José Guadalupe Posada es  
indiscutible, su presencia en las diversas expresiones de nuestro pueblo es evidente.  
Como nos dice nuestro poeta Carlos Pellicer: “el mexicano tiene dos obsesiones, una  
su obsesión por la muerte, la otra su amor por las flores",  bella metáfora que desde  
la época prehispánica nos describe la belleza de la vida y lo efímero de la misma. Bella  
también la ambientación realizada por Octavio Bajonero Gil.

                                                                                                                   Andrea Montiel

                                                                                     Texto para el programa de Televisa
                                                                                  Sección: Creadores de la Forma 1988
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
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