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Nora Piambo:    Fronda de Lunas

Entre una espesura de palabras, la luna es el punto de partida en los versos de Nora Piambo.  Con los
poemas, que en su conjunto aluden y habitan una especie de cosmos donde aparecen estrellas, soles,
universos y galaxias, la autora propone una búsqueda de la identidad que casi siempre se enmascara.

Múltiples fantasmas recorren con disimulo estas páginas del libro FRONDA DE LUNAS.  Una
mujer que se transforma, como la misma Nora dice, en "ave astro" y que antes fue una "niña libélula",
"niña violeta", "niña pegaso",  transita por el mar como una "balsa hambrienta" y vive en el asombro
por conocerse a sí misma.

Desde la luna, ese astro contrario al sol que crece decrece y desaparece, y cuya vida está sujeta
a la ley universal del devenir, del nacimiento y la muerte, es donde unos ojos sombríos van tras la luz
del sol, del astro diurno, aquel igual a sí mismo y en cuyo resplandor se encuentra la fuerza creadora y
la energía cósmica.

Pero antes es necesario morir, arrancar la piel (tal vez de los recuerdos), penetrar la soledad a
través del delirio y luego renacer.   Y es la poesía y su alquimia, con lo que Nora Piambo intenta la
transmutación deseada.

Y cito:
"La poesía cabalga en color"..."golondrina que acuna la palabra"...."vuelo de
Dios"...."iluminación incurable de este  sueño"....

Así, con la palabra trata de abrir puertas, traspasar umbrales.  Se busca entre las estancias de
una casa-mundo, en el intento de lograr alguna revelación que conduzca al amor o tan sólo a algún
nombre que lo implique.  Y surgen los relámpagos entre la muerte, hurgando auroras e iluminaciones. 
Y en medio, el signo zodiacal de Acuario, principio de disolución y descomposición de unas formas en
otras.
Por toda esta búsqueda y afán de transfiguración, es que aparecen en sus versos abejas,
símbolos de vida espiritual y dulzura.  Aparecen mariposas, insectos multicolores que son atraídos
hacia la luz, son emblema del alma, y en sí mismas sufren profundas transformaciones: -de oruga a
crisálida a mariposa-  hasta lograr sus deslumbrantes alas, lo cual a su vez implica vida, muerte y
resurrección.
Y así, entre lunas y alondras de altos vuelos que sólo cantan cuando se dirigen hacia el cielo,
Nora Piambo anuda las palabras, a través de ellas se integra con el cosmos, vive un misticismo en el
cual desea prescindir de la cordura y la vigilia eterna.   Los versos del último poema de este libro lo
demuestran:

"Cuando se sabe que Dios es el manantial, ninguna gota escapa fuera del arco iris".... "en ti me
transfiguro/ y bajo tu sombra/
guardaré vigilia/ siempre".

                                                                                                                                             Andrea Montiel
                                                                                                         Palabras de en la presentación del libro
                                                                                                                    Casa de la Cultura Reyes Heroles
                                                                                                                                                    14 agosto 1994
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
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