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                                        LOS SUEÑOS Y SUS SIMBOLOS

















Con el transcurso de los siglos, la historia de la humanidad ha tomado rumbos muy diversos.  Los  
hombres y mujeres del planeta han edificado civilizaciones que después de un gran florecimiento  
han terminado por derrumbarse. A través del pensamiento se han creado multitud de escalas de  
valores, creencias y estilos de vida en las diferentes épocas y sitios del mundo, pero aunque es  
indudable que todo tiene siempre cambios inevitables, entre muchos de los fenómenos humanos  
que han persistido y persistirán está el sueño.
 
Me refiero a ese sueño que implica una aventura individual y a pesar de que habita muy  
profundamente en la intimidad de nuestras conciencias, se nos escapa y se manifiesta a través de  
caóticas dramaturgias y símbolos (llamados oníricos por los estudiosos de este apasionante tema),  
y surge como la expresión más secreta y más impúdica de nosotros mismos.
   
Se sabe que por lo menos dos horas por noche vivimos en ese mundo onírico de los símbolos. Se  
sabe también que si alguien cuando estamos soñando, nos despertara por varios días en el intento  
de impedirnos sónar, crearía en nuestro organismo, además de un profundo malestar emocional,  
una definitiva alteración del comportamiento.
 
Muchos han sido los estudiosos de este maravilloso fenómeno y también mucho se ha escrito  
sobre los sueños, pero a pesar de ello, no se ha convertido en curiosidad del pasado, todavía nos  
parecen vivas y actuales las interpretaciones egipcias, griegas, chinas, medievales y  
psicoanalíticas, porque en los sueños se siguen expresando los temas eternos, el miedo, el deseo  
sexual, la agresividad, las insatisfacciones o la desconfianza.
 
El sueño contiene códigos y mensajes que se apoyan en símbolos tan viejos como el mundo.  Así  
para el psicólogo es la expresión del subconsciente, para el ocultista es "la otra dimensión" y para  
el creyente: dios.  los antiguos fueron conocedores del hecho de que no todos los contenidos  
oníricos son importantes, verdaderos y plenos.  existen de sueños a sueños.   Sueños que deben  
tomarse en consideración y aquellos otros que no, o los que son dignos de estudio e interpretación  
y esos otros que han de ser olvidados. Pero lo que es indudable es que los sueños encierran la  
síntesis de toda una experiencia humana como en una bola de cristal.
 


Por mi parte, siempre he tenido un interés particular  por  los  símbolos,
pues en gran cantidad de ocasiones los  postulados  de  un  racionalismo
estricto  y  de  la  lógica  formal,  me  han  impedido  la  comprensión  de
muchas  experiencias  vividas.  También  he  descubierto que acercarse
al pensamientos de la antigüedad y de los  sabios de otros tiempos, hoy
tan olvidados, me ha hecho posible el entendimiento de fenómenos que
nuestra modernidad, aun con todas  sus sofisticadas tecnologías, me ha
impedido comprender.
 
Debo aclarar que los símbolos no son una manera más poética o hermosa de decir las cosas que ya  
se saben, aunque también lo sea, sino que los símbolos se entiendan como los fundamentos de  
todo cuanto es, en su sentido originario, arquetípico o primigenio, es decir, con la sencillez de  
aquella visión simbólica del mundo que tenían los antiguos, una visión directa e ingenua de la  
naturaleza, sin mediaciones culturales.  los símbolos son entonces, un lenguaje universal que se  
comprende con la piel y con la intuición mucho más que con las palabras.
 
Soñar es un privilegio de todos, es el juego de nuestra mente inconciente, es un don para  
mantenernos sanos.  ¿por qué no conocerlos más a profundidad?
 


                                 Recordemos la historia china de : "Chiang Tui y su mariposa":
   
                                 Un dia Chuang Tui soñó que era una mariposa, feliz de serlo. En cambio, no
                                 sabía que era Chuang Tui.  Pero ¿era Chuang Tui quien soñaba que era una
                                 mariposa?, ¨ o más bien la mariposa que soñaba era Chuang Tui?


      
Hasta el momento de despertarse nadie sabe si el sueño es vida, o si la vida es sueño (ya lo  
dijo Calderón de la Barca en su conocida obra literaria sobre estos temas, y Sor Juana Inés de la  
Cruz, o San Juan de la Cruz en sus poemas sobre el sueño).

Desde el comienzo del mundo, el sueño ha atraído y cautivado, y no dejará de hacerlo jamás.  
Todos seguiremos recordando nuestros sueños y preguntándonos sus significados. Esta tierra  
nuestra, tan llena de hombres y mujeres, de casas, de creaciones, hasta el punto de comenzar a  
hacerse estrecha, está más atestada de sueños que de otra cosa.  Sueños de pelotas y de  
caramelos en los niños.  Sueños poblados de plantas y de caza entre los primitivos. Sueños de  
ocultistas, de esoteristas, de seres humanos comunes y corrientes, y de personas distintas que los  
interpretan de manera distinta.

Hagamos un breve recorrido:
 
El niño: "He soñado con un trenecito nuevo, dámelo, ¿dónde está? Esta criatura contestaría a la  
pregunta ¿que son los sueños?  "realidad"…
 
El primitivo:  Sueña sus realidades inmediatas, "Me abracé al bosque y el alma (que era un  
pájaro) se salió por mi boca y paseó entre los árboles".
 
El ocultista: El sueño es una experiencia vivida por medio del "cuerpo sutil", en una dimensión  
distinta de aquella a la que estamos habituados, en donde el espacio y el tiempo se anulan, y lo  
imposible es perfectamente normal en un juego de transformaciones continuas.
 
El psicólogo: "El sueño es una manifestación del inconciente, una válvula de escape, a través de  
la cual los deseos encuentran salida y expresión".
 
El hombre común:   Creerá o no en la interpretación de los sueños bajo la perspectiva que más  
le convenza.  Pero al despertar, seguramente bostezara, abrirá los ojos y tratará de comprobar el  
mundo en el que se encuentra y que todo lo que le rodee esté en su sitio.
Sin comprender definitivamente lo que significan los sueños, sabemos que son un reflejo directo  
de la mentalidad mágica e imaginativa que todo ser humano posee.  Pero entre los pueblos  
antiguos, lo que hoy es un hecho ordinario y común bajo la perspectiva de la psicología, antes era  
mensaje divino que era necesario buscar en los templos.
 



De acuerdo a "El gran diccionario de los sueños" de Laura Tuan, las sagradas escrituras prohíben  
al pueblo hebreo dar importancia a los sueños comunes, 'imágenes de cosas efímeras que  
transcurren sin dejar huella". A pesar de ello vivían en Jerusalén veinticuatro intérpretes para los  
grandes sueños, o bien para los mensajes enviados por Dios.  Estos atribuían a los sueños distintos  
significados, y como afirma el Rabino Biram:

'todos se convirtieron en realidad'. Entre los hebreos antiguos, existía
una concepción extraña para nuestro mundo  moderno,  pero  merece
la  pena  valorar y  hasta  experimentar,  ya  que  nos  deja  una  gran
elección  y  libre  albedrío  respecto  del   destino  ya  marcado.  Ellos
pensaban que: "sueños desfavorables eran corregidos con una buena
interpretación  capaz  de  convertirlos  en  propicios". La  realidad, el
realizarse   el   pronóstico,   era   determinado   por   las  palabras  del
intérprete.  En  la  actualidad,  la  moderna  psicología  diría  que  la
interpretación lanza la energía psíquica en diversas direcciones.
 
Sea como sea, durante milenios, de generación en generación, se ha aprendido a dar un sentido a  
los sueños, porque el soñar nadie puede impedirlo, el sueño continúa y continuará siempre.
 
¡Que Morfeo, hijo del sueño y la oscuridad nos acompañe siempre!

                                                                                                                                ANDREA MONTIEL
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
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