Designed by Domingo
Los mundos silenciosos de RITA KUNKHE DE TEPOZTLAN


















El autoconocimiento, la expresión de sí misma, y el encuentro con el punto de silencio  
donde no hay otra cosa que un estado de paz y armonía espacial, es lo que le sucede a Rita  
Kunkhe cuando pinta.  Meditar y pintar para ella son sinónimos, acciones a través de las  
cuales, con el paso del tiempo, se han transformado en su manifestación de amor a la  
naturaleza. Hasta que algo es dibujado por sus lápices y pinceles, es aprehendido,  
penetrado en su más profunda esencia y plenamente conocido.  De ahí su sorpresa al  
observar el mundo y la infinidad de maravillosos submundos que lo conforman.  De ahí  
también su actitud de rechazo por mirar la existencia a través del cristal del sufrimiento.   
Rita está aquí para celebrar la parte bella que la vida le brinda.

Al poner su conciencia en el espacio que la rodea, se ha dado cuenta de la relación entre  
los seres vivos y la manera como estos se transforman.  Por ello, en su pintura podemos  
ver imágenes que muestran como todo nace, vive, cambia, declina y muere.  Pero al  
hablar de la muerte, Rita no se refiere a una terminación definitiva, sino a su sensación de  
experimentarla y renacer de ella dentro de una especie de espiral que nos transfigura y nos  
hace estar de nuevo en el mundo de manera distinta y en un tiempo distinto.
    
Con su espléndida técnica y oficio, Rita pinta flores, ramas, insectos, hongos, olas, humo y  
mariposas.  Logra transparencias y exactitudes como sólo la propia naturaleza puede  
lograrlas.  "La imaginación de Dios me fascina" -nos dice- "por eso la tomo y la recreo a  
mi manera, y no pinto más que lo que veo, lo que siento de lo que veo, lo que habita en el  
interior de las cosas y de los seres".  Si alguna de las estaciones del año está reflejada en sus  
cuadros es el otoño, ese momento cuando todo, aún con vida, comienza a declinar y a  
teñirse de ocres y dorados, cuando aún el fuego está contenido dentro de la sequedad o  
dentro de una de tantas muertes que se aproximan.

La pintura de Rita Kunkhe es nocturna o matutina, se refiere al tiempo en que despunta el  
día y el sol alumbra tenuemente, o a aquel instante en que la luz se vuelve sombras y da  
paso a la aparición de la luna. Si se pudieran calificar sus pinceladas e intenciones sobre el  
lienzo, me atrevería a decir que lo que caracteriza a su quehacer pictórico es la finura y la  
sutileza.   Sus mundos temáticos así lo demuestran:   Del reino vegetal está presente el  
ciclo primordial de las semillas, los elementos agua y fuego, tierra y aire, cuya  
combinación no es otra cosa que la vida y con la presencia de los cielos, el movimiento en  
búsqueda de un estado espiritual y de armonía. Del reino animal, los  "Animales Míticos":  
dragones, caballos, unicornios, escarabajos y jaguares, todos símbolos lunares y celestes en  
torno de los que impera lo acuático, el vapor de la humedad y las tinieblas;   Animales  
poseedores de poderes mágicos, de adivinación y en los que se manifiestan las  
características de la metamorfosis, la renovación periódica y la resurrección.

Otro de los aspectos que inquietan de manera especial a esta artista singular son los  
sueños, esas visiones oníricas que están alojadas en la intimidad de la conciencia de todo  
ser humano y que son su aventura individual y expresión más secreta. De ellos se nutre  
para describir lugares inexistentes o los "Paisajes del alma" -como ella les llama - de las  
personas a quienes pinta extrayéndoles su más bello contenido.  Los sueños, además, han  
sido para Rita Kunkhe profecías que después de un tiempo se han cumplido, con los cuales  
ha podido penetrar en "Otros Dominios" y donde se le han revelado seres extraños a  
manera de espíritus que habitan las esferas de mundos que desconocemos.  Así, trabajados  
en lápiz o tinta sobre papel, óleo sobre tela o masonite, y sobre los 'Caprichos' que le dicta  
el papel amate blanco, plasma rostros representando al "Padre Celestial", al "Escucha", a  
la "Voz Interior" o la "Madre Tierra".  Plasma caras con forma de flores que ondulan  
ayudadas por el viento, o cuerpos que se suspenden en el vacío y dentro de espacios en los  
que ningún ruido existe.

Asimismo, con su colorido totalmente sutil y delicado, crea la ambientación fantástica  
para transportarnos a su "Fábrica del Universo".  Ahí, el todo está concebido como una  
constante interconexión,  con la cual nos provoca la sensación de que la inmensidad del  
cosmos es la que penetra en el más pequeño e insignificante ser de la creación divina.
 
Influida de manera especial por las culturas orientales, fundamentalmente la china, ha  
creado una "Caligrafía Personal" que para Rita significa una especie de 'Psicograma  
Momentáneo', a través del cual lo importante es la expresión espontánea, la conciencia de  
la disciplina de lo elemental y la comunicación de la totalidad en un solo trazo.  Estas  
influencias se perciben a lo largo de toda su obra pictórica, ya que sus cuadros reflejan  
actitudes metafísicas, contemplativas, de espiritualidad, y misticismo propios y  
característicos de El Oriente.
      
Además de la pintura, Rita Kunkhe ha incursionado en la escultura a través de sus  
"Objetos Ceremoniales", trabajos en óleo sobre madera y óleo sobre huesos, esqueletos  
animales y cráneos, materiales que le han permitido contar con una forma más para  
apreciar la naturaleza, y que a la vez implican la base de la vida, el centro que nos  
mantiene en pie y nos proporciona una estructura.  Y respecto al formato de sus cuadros,  
en su mayoría utiliza el óvalo en lugar del cuadrado, coherente con su idea del universo,  
mundo de caminos ovales, de percepciones esféricas y destinos espirales.
     
De esta forma es como Rita Kunkhe de Tepoztlán nos brinda su trabajo, a través de  
universos dentro de los cuales ha descubierto la conexión entre la divinidad creativa, el  
cosmos y la naturaleza.  Y lo más importante:  su encuentro por medio de la pintura con  
el anhelado silencio donde ha sido capaz de ver la perfección y la imperfección de todo.

                                                                                                                                                               Andrea Montiel

                                                                                                                  Texto publicado en el libro de la pintora
                                                                                                                                                                                          1989
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
Taller Tinta Libre
Biografías
Eventos
Colaboraciones
Page by Domingo