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Lilian van den Broeck: Estado de anónimo

O la muerte tiene algo de maga.

ESTADO DE ANONIMO: Las palabras de este extraño título, fueron la primera sorpresa ante la cual me enfrenté al recibir el libro de Lilian van den Broeck. Pero más extraño fue hojear sus páginas y leer los contenidos de los textos que en él se encontraban. Un poco de poesía, otro tanto de breves narraciones y algunos aforismos en su mayoría de corte humorístico. Humor que más que risa provoca aquella sonrisa que en silencio nos hace pensar en algo más allá de las palabras que leemos escritas sobre las hojas.

Después, la primera parte del libro: AMADO TANATOS, amada muerte, un conjunto de más de una veintena de poemas a través de los cuales Lilian nos hace viajar entre el humo, el silencio, el amor que se le graba en el cuerpo y se le escapa entre el juego del olvido. Amor que no es posible descubrir si se refiere a aquella entrega mutua, a un reflejo de abandono, a la soledad que sin remedio todos en algún momento padecemos, o a algo de ironía. Amor que habita entre ojos que se convierten en galaxias y ciegos miran lunas enormes o lunas locas que fenecen. Lunas que constantemente aparecen en las escenas de sus versos, lunas cuya vida está sujeta a la ley universal del devenir, del nacimiento y de la muerte.

Luna, "ojo de la noche" o "reina del silencio" como la han llamado algunos filósofos de la antigüedad. Luna con toda su significación maternal y protectora, así como peligrosa y ocultante, pero siempre evocadora de ideas, de la fantasía y de la imaginación. Luna cuya muerte nunca será definitiva, ya que posee el perfecto retorno a sus formas iniciales y su periodicidad sin fin.

Así, como el astro de los ritmos de la vida, Lilian juega con la muerte, una muerte que después será renacimiento. A través de ella se embalsama, convierte su cuerpo en barro y en ataúd, como si deseara, en su indudable necesidad de transmutación, realizar una especie de ceremonia iniciática con ella misma. Entonces se recuerda niña en la apenas calle, la callecita que ha olvidado, la que quisiera robarse para tal vez ser niña de nuevo o ser poseída por un sueño: el de la ceniza y el polvo, el de la vida y las sombras. Y es con este sueño que prosigue jugando entre EROS y TANATOS. Así lo demuestran los versos de su poema TABLAS. Y cito:

"...hacer un juego y deshacerlo/ polos inquietos se anudan efímeros/ el juego es olvidar matarnos e inventarnos..."

Y más evidente aún es su poema LOS HUESOS DE DIOS, donde nos dice:
"Necesito los huesos de Dios/ para jugar palillos chinos/ para esculpir dos candelabros/ para detener una mesa/ para hacer una sombrilla/ un abanico/ un bastón/ o una cruz donde clavarme".

Con el título que lo ocupa, la segunda parte de este libro: ESTADO DE ANONIMO. Aquí la magia toma sitio y se esparce en casi todo el resto de sus páginas. Y no podía sino comenzar con un aforismo y la palabra ABRACADABRA que proviene del hebreo y significa "envía tu rayo hasta la muerte", fórmula que fue utilizada durante toda la Edad Media, la cual era escrita en disposición triangular y puesta alrededor del cuello de los enfermos con el fin de ensalmar diversas dolencias y curar las fiebres.

ABRACADABRA y para Lilian aparece el mago en un primer día. ABRACADABRA y el mago hace aparecer al hombre, imitando a dios también en aquel día en que se le ocurrió crearlo. Y luego María, el nombre, que según el diccionario de Gutierre Tibón corresponde al nombre hebreo de Miriam, nombre de la hermana de Moisés y Aarón, con interpretaciones varias: "estrella de mar", "iluminadora", "exaltada" y de gran "obstinación". La Virgen María que en el concepto cristiano simboliza la pureza femenina y la madre espiritual de la humanidad redimida.

Y como en el Nuevo Testamento la Virgen se asemeja a la Sulamita del Antiguo Testamento y es comparada con la luna, con un espejo, un jardín cerrado o una fuente, así Lilian hace que su María espere a la noche, se encuentre con una niña en un jardín o pierda su cabeza y se la coma convertida en calavera de azúcar. Una María que se baña y brilla después del baño, que mira el Exterior y no se puede controlar, se observa en el espejo y al dejar de reflejar su imagen a nadie se revela. Una María que al acertar comete errores.

Como María, en los textos de Lilian aparecen y desaparecen personajes que aciertan y se equivocan. Personajes que tal vez se refieren a ella misma y después a la otredad con la que comparte silencios. Aparecen astronautas, ilusionistas, equilibristas, incrédulos y cotidianidades entre las que surgen vendedores de rechazos, pecados capitales, mariposas blancas y fumigadores. Aparecen en fin, las peras y los olmos, la sensualidad del jugoso fruto y ese árbol que simboliza la dignidad de la existencia, ya que su amplio crecimiento y el hecho de que sus grandes ramas se orienten en todas direcciones, representa la fuerza que se extrae de la vida. Y como Penélope que teje y desteje sueños, en el telar de los días también se teje y desteje la esperanza, se muere y se recomienza. Y como dice Lilian en su poema LAS TARTAS:

"Ella en el día hace tartas de pera del olmo. El durante la madrugada, cuando ella duerme, sale al jardín a pegar frutos en las ramas del árbol".

Yo le diría a Lilian: prosigue el camino que has iniciado con éste tu primer libro. La poesía y la capacidad de reírse de uno mismo ante el espejo te esperan.

                                                                                                                      Andrea Montiel


                                                                                         (Palabras en la presentación del libro
                                                                                   en la Casa del Poeta, 16 de marzo, 1995)
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
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