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Javier Haddad: VUELAS la noche te puso alas

Vuelas la noche te puso alas
, el título del libro de Javier Haddad y el primero de lo versos con el que inicia su poemario, contiene casi en su totalidad lo que la voz de este poeta nos quiere expresar a lo largo de sus páginas. Volar, elevarse, es la expresión de un deseo de sublimación, la búsqueda de una armonía interior y superación de conflictos. Implica la sensación placentera de movimiento, en un medio más sutil que el agua, y con la libertad de la fuerza de la gravitación. En Le monde des oiseaux (El mundo de los pájaros), Toussenel nos dice:

"Envidiamos la suerte del pájaro y prestamos alas a lo que amamos, porque sabemos por instinto que, en la esfera de la felicidad, nuestros cuerpos gozarán de la facultad de atravesar el espacio como el pájaro en el aire".

Pero es la noche la que le puso alas al poeta. Esa noche que para los griegos significa la hija del Caos y Madre del Cielo y de la Tierra. La que engendra el sueño y la muerte, las ensoñaciones y las angustias, la ternura y el engaño. Entrar en la noche es volver a lo indeterminado, a la imagen de lo inconciente, y a aquellas tinieblas donde se fermenta el devenir. Momento maravilloso de oscuridad que da lugar al tiempo de la germinación, o de las conspiraciones que estallarán a pleno día como maravillosas manifestaciones de la vida. Además, para Javier Haddad, una vida con alas, y con las cuales levanta el vuelo y sale de su cuerpo para convertirse en ligereza espiritual entre el elemento aire, sutil y sublime por ese impulso de querer trascender la condición humana.

Así en los versos y poemas de este libro, lo sutil y el afán de sublimar los sentimientos, la mayoría de las veces de la mano con imágenes de la naturaleza, son un estilo para decir lo que nos dice. Familias de palabras como mar, aire, luna, estrellas, cosmos, flores, tierra, toman vida, poseen sus propias acciones y sentires, a través de un mundo colorido donde la mañana ruge, muerde, da zarpasos, rompe; o el astro rey se convierte en insecto como en la imagen donde Haddad escribe: Sol, padre,/ agigantada luciérnaga. O esos momentos en los cuales el poeta habla con un lenguaje natural y transparente, y de él emanan imágenes delicadas, tenues, casi imperceptibles. Si pudiéramos atrapar sus palabras con las manos, en ese mismo instante se desvanecerían entre ellas. Con la sencillez expresa todo...y cito: Vas de un lugar a otro,/ cambias cosas/ mueves mundos/ pintas paredes/ caminas aquí, allá;/ pero te resulta difícil/ salir de mi corazón. (pag 33). Aunque en su pluma existe una sutileza constante, también de ella surgen imágenes fuertes y sorpresivas como: Descubro tus ojos/ de sangre redonda/ de carne lucífera. (pag. 54). En algunos de sus poemas a manera de viñetas, los versos juegan a una especie de contradanza como en: Mi padre/ se fue a dormir esta tarde/ pero antes,/ me dio su luz para despertar.

Haddad nos habla del amor, el romántico, escrito con la tinta de la ternura, a través del cual evoca astros, seres acuáticos, o aire plagado de frutos. También el amor erótico toma turno entre sus páginas, y las imágenes del cuerpo y sus placeres ahora se hermanan con flores que se desbordan, con relámpagos, palmeras y raíces. Nos habla también del amor que se instala en la niebla, entre la soledad, la profunda nostalgia y la muerte. Y así aparece el odio entre sus versos, la náusea, el afán de partir del mundo. Cierra puertas y no sabe si está, dentro o fuera. Se suceden las preguntas sobre el tiempo, la partida, la existencia, intenta unirse al universo y se desprende del mismo. Evoca a García Lorca a los mayas y a Pita Amor.

Entre todo esto su voz se apaga entre vuelo y caída, entre la penetración de las aguas el amor a la luna, llora, implora y muere. 

Gracias Javier Haddad por tus imágenes, versos y poemas. Qué allá donde estés algo o alguien te escuche decir: El cosmos es una casa azul/ en el ocaso de la madrugada...

                                                                                                                     Andrea Montiel


                                                                                        (Palabras en la presentación del libro
                                                                               en la Casa Universitaria del Libro, UNAM,
                                                                                                                         25 de julio 2002)
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
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