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Eddie Villa Real: Turismo feliz

Duelador implacable


Conozco a Eddie Villa Real hace muchos, muchos años. El interés compartido por la escritura nos reunió hace tiempo en un taller literario que se llevaba a cabo en la hermosa Casa de la Cultura Reyes Heroles en Coyoacán. La lucha con las palabras y el deseo de escribir exactamente lo que queríamos decir, nos unió al principio. Después surgió la amistad, divertidísima por cierto, y un cariño solidario que el transcurrir de los años nunca ha obstaculizado. En aquel taller, Eddie exponía a consideración de los integrantes, cuentos y narraciones irreverentes que ha reunido en su libro Yo, puro cuento, que publica Editorial Edamex, y nuestro amigo Octavio Colmenares al frente de la batalla.

En esta ocasión que nos reúne, Eddie ha cometido una irreverencia más, o tal vez un simple lapsus de apreciación respecto a mi persona, al indicar en su invitación de mano, que esta servidora, es experta en Turismo Latinoamericano. Seguramente lo que intentaba informar es que soy experta turista cada vez que me es posible viajar, y eso sí, poeta, ensayista, y a veces también le hago a los cuentos.

La razón de mi presencia en esta mesa de expertos no es hablar de su libro Turismo Feliz sino más bien de Eddie. Conocerlo, lo que se dice conocerlo, es imposible. Es multifacético, inquieto, impredecible y sorprendente.
Eddie siempre ha sido 1º ) un soñador 2º ) un promotor 3º ) un peleador, o como él mismo se autonombra, un duelador constante, de duelo, o para ser más clara, de espadachín ante la vida. Para ilustrar su actitud me permito leer su poema:

Duelo a vida

Duelador empedernido colmado de asechanzas,
beligerantes púas que rasgan soles muertos,
he nacido  de placenta desgarrada,
bebí calostros de tiempo y amargura,
eterno debate de pasión y celo.
Crecí en campálicas batallas,
con riscos y miserias medievales,
sitio de  mendrugos y aire,
emponzoñado por efímeras  estelas.
Duelo al final, hielo en escarcha,
el que nunca ganamos, impotentes,
regalo nebuloso del destino,
seremos al fin polvo de nada.


Antes de nacer, Eddie peleó contra la muerte y por la vida. Vio la luz de la existencia pesando 5 kilos y 700 gramos. Era casi imposible salir del vientre de su madre y se estaba muriendo. Desde ese momento, comenzó a pelear pataleando, con el cordón umbilical enredado a su cuerpo, no precisamente pequeño, hasta lograr el respiro. Ganó la vida. Y de ahí para adelante.

Durante su niñez padeció todas las enfermedades posibles de las que salió a salvo. Aprendió a caminar tres veces, interrumpiendo el proceso, ya que en varias ocasiones, tuvo que estar en cama de 40 a 50 días y con fiebres altísimas. Eddie se convirtió en un duelador contra la muerte.

En la primaria se sintió incomprendido. Los maestros lo reprobaban y corrían constantemente de todas las escuelas. Incluso, visitaban su casa y a sus padres, acusándolo por su rebeldía, y Eddie, siempre se salía con la suya. Al fin llegó el día en que un maestro de inglés, en una escuela comercial, le supo tratar a pesar de haber sido expulsado de varios lados, y se convirtió en el primero de la clase.

Así paso el tiempo hasta que ingresó al Tecnológico de Monterrey con altas calificaciones. Decidió estudiar la carrera de Física, siempre interesado en el origen de las cosas, y sobre todo del planeta donde habitamos. Además de duelador se transformó en investigador, ahondando en el conocimiento de los actos de la vida, desde la suya propia, hasta el surgimiento del universo.

Cuando atravesaba sus años mozos, las lecturas que le dejaron huella fueron las de autores como Julio Verne, que releía constantemente. Con el paso del tiempo, su vida se cruzó con un tal Miguel de Cervantes Saavedra y le puso frente a frente a EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA, quien, como dice Eddie, era igual que él, o él igual que aquel, da lo mismo. Ambos locos dueladores, uno peleando con molinos de viento, y el otro en ambiciosas cruzadas proponiendo cambios definitivos a través de una profunda promoción educativa a nivel nacional, y decálogos y mandamientos para lograr un turismo feliz. (Su libro es prueba fehaciente de sus propuestas).

Sin embargo, la lectura del libro Silent Spring (Primavera Silenciosa) de la bióloga norteamericana Rachel Carson (1907-1964) publicado en 1962, fue definitiva para Eddie. En sus páginas encontró el eco perfecto de sus ideas, hasta convencerlo de llevar a cabo gran parte de sus inquietudes.

Primavera Silenciosa fue escrito para alertar al público e incitar a la gente a reaccionar en contra del abuso de los pesticidas químicos, y contribuyó a la puesta en marcha de la moderna conciencia ambiental. De inmediato se convirtió en un best-séller que fundó las bases del ecologismo moderno. Por primera vez se habló del peligro de usar DDT y otros productos químicos tales como pesticidas. Lo más alarmante no era su toxicidad, sino su capacidad para persistir en los organismos por medio de la acumulación en los tejidos grasos. Rachel Carson escogió el título de Primavera Silenciosa para su libro porque quería remarcar que, de seguir así, podríamos vivir una primavera sin pájaros, una primavera totalmente silenciosa. Carson fue animada por funcionarios, científicos y activistas que habían desarrollado la misma preocupación. Aún así, fue notable la oposición que recibió aún antes de su publicación, tanto por instancias oficiales como por la industria, llegando a ser acusada de comunista. El libro tuvo una enorme influencia, proporcionando unidad y fuerza a lo que hasta entonces era una conciencia incipiente y dispersa, ayudando a que cristalizara el movimiento ecologista.

Eddie, influido profundamente por esta postura ante la vida, la cual compartía, se recibió de físico, se especializó en la fabricación de componentes electrónicos y fue fundador de la industria electrónica en México. Realizó estudios en la Universidad de Baylor en Texas, y gracias a su buen inglés, trabajó en Zenith. A los 3 meses se convirtió en director de la empresa. El precoz muchacho tenía entonces, como él mismo dice, la friolera de tan sólo 24 años de edad.

En su trabajo resolvió multitud de problemas hasta que decidió crear su propia empresa de componentes electrónicos. Años más tarde la vendió al grupo Motorola y viró su camino. Silenciosa Primavera de Rachel Carson aún resonaba en su interior y la inquietud entonces fue escribir artículos sobre temas ambientales, los cuales enviaba a periódicos diversos que sin dudar le publicaban.

A partir de ese momento, Eddie fundó la Asociación de Empresarios con Conciencia Social A.C., que en aquel tiempo era algo totalmente inusitado. Nadie se preocupaba por el estado de salud del planeta en todas sus manifestaciones como lo es hoy día. Gracias a su iniciativa, se fortaleció su relación con diversos funcionarios trabajando en esta problemática. Las semillas de los artículos publicados y su entusiasmo, cosecharon el interés en varias empresas que trabajaban en el medio ambiente. Eddie fue comisionado a la redacción del Código Sanitario en lo relacionado a insecticidas para eliminar el DDT, a los detergentes para extraerles los fosfatos, así como al mejoramiento de los jabones existentes en el mercado. Actualmente, este código sanitario incluye varios de los artículos que redactó entonces.

¿Y qué tiene que ver todo esto en cómo Eddie llegó al campo turístico?
Aquellos funcionarios de gobierno con los que trabajó en la redacción del Código Sanitario le ofrecieron, en diferentes puntos del país, terrenos turísticos con el fin de desarrollarlos. Sus contactos con inversionistas extranjeros le permitieron fundar, desde hace 30 años atrás, la Inmobiliaria Faccionamientos Turisticos. Así comenzó a edificar pequeños desarrollos en Cuernavaca, Petatlán, Ixtapa, Tulum, Villahermosa y varios sitios más.

Ya inmerso en el campo del turismo, Eddie se dio cuenta que el proceso turístico en nuestro país, en lugar de ir en ascenso, estaba totalmente estancado. Los 6 millones de turistas con los que contábamos hace 30 años, hoy siguen con los mismos 6 millones de entonces. Con la variante del llamado turismo chatarra, ese que no es turismo, el turismo mochilero, el turismo paisano y el de aquellos que sólo vienen a nuestro país a hacer negocio, y llevarse el dinero de las ganancias. Nuestro gobierno clasifica todas estas modalidades como turistas y erróneamente considera un aumento de 22 millones de visitantes.

Todo esto coincidió, hace ya 17 años, con su interés de participar en talleres de creación literaria y con el afán de aprender, más o menos, a escribir de manera correcta. Cuando Eddie escribe lo hace siempre de manera coloquial. Escribe como habla y habla como escribe. Así lo hace y no piensa cambiar. Nunca ha intentado convertirse en un Cortázar, ni mucho menos en un James Joyce. Su inquietud por la escritura ha sido, fundamentalmente, poner en blanco y negro, en tinta y papel, sus experiencias, vivencias, lo que piensa, lo que hace y a lo que aspira.

Asistió al taller de don Edmundo Valadez, quien literalmente vivía del cuento, y al escuchar los escritos de Eddie bromeando le decía que él, era puro cuento. De ahí el título de su libro Yo, puro cuento. Después se incorporó en el taller de Rafael Ramírez Heredia donde nos conocimos. Era destino encontrarnos y compartir enseñanzas, experiencias, escritos y amistad. Eddie narrador, yo poeta. Hasta que un día compartí con él un poema de mi autoría, con el cual, sin pensarlo se identificó por completo. Y dice así:

LOCOS Y CUERDOS


a mis padres quienes me enseñaron a estar en favor de la locura

Los locos dan festines y los cuerdos son los invitados.
Los locos viven inventando mundos y los cuerdos en mundos inventados.
Los locos crean castillos y los cuerdos los habitan.
Los locos son mitad sueño y los cuerdos sueño a la mitad.
Los locos son la poesía los cuerdos quienes redactan.
Los locos son personajes y los cuerdos los actores.
Los locos crean la música los cuerdos son los escuchas.
Los locos son la pintura y los cuerdos sólo pintan.
Los locos viven en muchos mundos y los cuerdos en la tierra.
Los locos se sienten libres y los cuerdos los encierran.

Nos dimos cuenta que ambos estábamos a favor de aquellos locos creadores, inquietos, innovadores, iniciadores de cruzadas, en fin, aquellos que se alejan de la cordura para estar en la loca realidad que necesita de quienes trazan caminos para que los demás los sigan.

La humanidad avanza gracias a los locos que se atreven.
La vida avanza gracias a seres que, como dice Eddie:
son diferentes
piensan diferente
actúan diferente
se reúnen de todos los elementos necesarios
para realizar lo que han planeado
y, lo más importante, lo realizan.

De igual modo, para mí, lo más importante, es disminuir la distancia entre nuestros sueños y su realización en la vida. Nada es suerte. Nada casualidad. Todo es causalidad. Quien tiene una idea, una innovadora idea, y con trabajo la lleva a cabo, lo logra. Cuidado con lo que deseamos porque se nos puede cumplir. Eddie deseó publicar y aquí esta el hijo de tinta y papel que deseaba. Su vida cambió. Ya no tiene tiempo para coquetear con el sol en la playa, ni ver el mar. Ahora está inmerso en esta cruzada de locos que buscan más locos para apoyar el proyecto.

Cruzada que consiste en conseguir apoyo económico de fundaciones diversas que aporten dinero para imprimir libros, folletos, discos compactos, todo tipo de medios informativos y repartirlos. Es realizar una campaña educativa de impacto entre la gente de base en el campo turístico como, taxistas, meseros, mucamas, artesanos, cantineros, "bell boys", guías de turistas, restauranteros, chefs y empleados de cocina. En fin, ofrecer servicios y atenciones respetuosas, impecables, amables, presentables, y de esta forma satisfacer por completo a los turistas. Y lo más importante, que no enfermen, ni mínimamente, con la llamada Cuauhtémoc Revenge, como dirían los americanos. Es educar tanto a los empleados como a la cúspide, hasta lograr el auto-convencimiento y una conciencia de que, burlar a los turistas que nos visitan y dan de comer a nuestros hijos, o tratar de quitarles el dinero en cualquier instante, transándolos, robándoles, engañándolos, enfermándolo, asaltándolos e incluso a veces hasta matándolos por robarles unos cuantos dólares, son acciones inaceptables que van en contra nuestra como mexicanos, y contra México como país. Por estas razones y muchas otras, la afluencia turística a nuestros destinos ha disminuido de manera significativa tanto en Acapulco como en Oaxaca, Cancún y toda la Riviera Maya. Esto es lamentable.

Eddie Villa Real, con sus esfuerzos de tiempo atrás y su libro TURISMO FELIZ quiere encender la mecha, una tea diría yo, hasta encontrar en un lapso de 5 a 10 años, personas que se unan a este propósito. Personas de fundaciones, especialistas del turismo, del medio periodístico, o simples civiles como todos nosotros, para colaborar a que nuestros visitantes extranjeros se conviertan en auténticos amigos y admiradores de nuestra tierra y nuestro trato.

"Si desaparezco de este planeta", -dice Eddie- "quiero morirme con una sonrisa acordándome de las sabias palabras de mi padre que un día me dijo: "Sabes que m´hijo, hay una cosa: tú debes de estar y ser completamente conciente que al pertenecer a este planeta, la finalidad no es sólo llegar a ser felices, o formar un hogar y reproducirnos para continuar la especie, o cumplir con una religión cualquiera que esta sea entre iglesias, sinagogas o mezquitas, ¡puro cuento!... a lo que llegamos a esta vida, es a resolver problemas. Y, ¿sabes qué?, cuando te toque dejar el planeta y lo dejes un poco, un poquitito mejor de cómo lo encontraste, habrás cumplido con la justificación de tu existencia".

Gracias Eddie por tu locura, gracias por invitarnos a todos a esta cruzada de amistad, buen trato y respeto mutuo. Gracias Octavio Colmenares y a Editorial Edamex por promover estas inquietudes y hacerse cómplice en el camino que espera. Gracias a las personas con quienes comparto esta mesa y sobre todo a ustedes por acompañarnos este día. Estoy convencida que:

Seguramente
todos seremos perdonados
por inventar un trecho de amor,
en el camino como este.


                                                                                                                     Andrea Montiel


                                                                                        (Palabras en la presentación del libro
                                                                                         en la Librería del Sótano, Coyoacán,
                                                                                                                         8 de junio, 2007)
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
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