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BECKY GUTTIN y la escultura:
    

               Una expresión mediadora del tiempo y de las emociones. 

















La escultura, como afirma Federico Silva, uno de los grandes creadores de este arte  
tridimensional, es la expresión humana donde se manifiestan a plenitud las luces y las  
sombras, el claroscuro y ese contacto espacial relacionado con el movimiento de la tierra y  
el espectador. A este arte moldeado con las manos, donde la materia y los vacíos se  
complementan, es al que entrega su vida Becky Guttin.

      Todo se inicia durante los años escolares de la preparatoria cuando Becky, a través de  
la materia de modelado, se da cuenta de una habilidad especial en sus manos.  Su  
inquietud crece y poco a poco comienza a trabajar en la escultura con clases y maestros  
independientes, entre los cuales está la escultora Margarita Zamora.  Al principio jugó con  
plastilinas y yesos, y su trabajo se hizo cada vez más intenso. Más tarde tuvo la  
oportunidad de conocer a Carma Anderson, escultora americana que venía de Houston a  
México a impartir algunos cursos y con quien tomó un curso el cual acabó por  
convencerla de que la escultura era su camino.

      La formación artística de Becky prosiguió por algún tiempo con maestros particulares  
hasta que se integró a la Escuela Nacional de Artes Plásticas de San Carlos en la que  
estuvo algunos meses. Más tarde se incorporó al Molino de Santo Domingo donde trabajó  
durante 5 años.  Fue a partir de este momento, alrededor del año de 1979, en el que  
comienza una larga trayectoria de exposiciones.

      Los primeros trabajos de Becky Guttin se originaron con formas figurativas, tanto  
clásicas como con modelos vivos, y a través de la estilización de la figura humana. Este  
era su tema principal. Sin embargo, poco a poco se inclinó por la expresión abstracta,  
surgida como resultado de la profunda necesidad de cambio y búsqueda que todo artista  
requiere al recorrer su camino en dirección de una verdadera creatividad.  Para Becky el  
cambio es requisito indispensable, por ello sus temas abarcan, no solo la expresión de  
sentimientos y varias facetas de la vida personal en una especie de autobiografía, sino  
todos aquellos momentos en que el ser humano es capaz de volcar el mundo interior que  
lo habita.  En ella, la abstracción surge de la parte más profunda e individual de su ser, ya  
que en lo abstracto, esta artista ha encontrado, más que una simple expresión de su  
espontaneidad, un verdadero razonamiento y planeación de su trabajo.

      Para Becky Guttin, cada escultura es toda una responsabilidad que requiere de una  
labor paulatina e intensa, con el fin de lograr el verdadero oficio.  La sensibilidad en las  
yemas de los dedos se va haciendo poco a poco, no solo con talento, sino con el  
conocimiento técnico y la adecuada combinación del pensamiento y las emociones. Toda  
preparación en el arte es lenta hasta lograr la calidad deseada.  
De esta manera, en la obra de Becky Guttin, podemos observar sus primeros pasos  
expresándose a través de la figura femenina, la maternidad y los rostros en relieve.   
Podemos sentir el movimiento en sus figuras alargadas en donde el espacio parece  
hacerlas flotar como si danzaran en el aire. También están los volúmenes y el peso que las  
arraiga a la tierra como si en ella misma enraizaran.  Así transcurre su expresión  
figurativa.  

     Pero igual que las ciencias, nos dice Becky, el arte escultórico avanza, evoluciona y  
progresa, por lo cual requiere de nuevas manifestaciones acordes a la época y a las  
inquietudes de quienes lo expresan.  Becky también se ha incorporado a esta búsqueda y  
sus conceptos escultóricos están renovados, distintos.  Le interesa plasmar con sus manos  
los elementos que dan vida a la naturaleza, y al mismo tiempo, trabajar con esos  
elementos naturales: troncos de árbol, tierra, lodo, agua, o bien materiales como el  
acrílico que le permite lograr transparencias tales como si las esculturas flotaran en el  
aire.  Becky se interesa por plasmar muy a su manera, el cosmos, los átomos, las  
moléculas o los desprendimientos y rupturas de la tierra.  Becky siempre está en un  
proceso de experimentación, realizando pruebas con materiales texturas diversas, hasta  
lograr el efecto deseado en sus trabajos.

      Becky Guttin siempre se ocupa por obtener piezas con adecuados balances de luces y  
sombras, por manejar el volumen y el sitio de la obra en el espacio, por obtener los  
mejores efectos de flotación o enraizamiento. La competencia es con ella misma. Y la  
responsabilidad como escultora es que cada pieza sea mejor ala anterior. Esto no es otra  
cosa que una lucha interna hasta lograr plasmar cada día un trabajo de mayor calidad y  
creatividad. La fórmula de Becky Guttin es: "que el artista nunca deje de aprender, que  
siempre tenga algo nuevo que ver, y que sin olvidar lo que ha hecho, ponga todo el  
empeño en lo que ha de realizar".


                                                                                                     Texto de Andrea Montiel  
                                                                                                        publicado en la Revista
                                                                                     Foro de la vida judía en el Mundo  
                                                                                                                          1989-90 Vol 1
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
Taller Tinta Libre
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