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Alex Slucki: El color de tu destino

Desde siempre, tuve la sensación de que Alex y yo compartimos ruidos iguales, y por ruidos entiendo aquellos sonidos de nuestro interior que se llaman, pensar y sentir como si fuéramos hermanos. Le conozco desde la edad en que apenas excedía su primera década y de inmediato sospeché, y después comprobé, su intensa y profunda sensibilidad. Lo que nunca imaginé, fueron los caminos que tomaría con el transcurrir de los años. Alex es inquieto por naturaleza, es poeta, ensayista, narrador, músico, compositor, cantante, actor, observador curioso por saber y entender, terapeuta, maestro y promotor, viajero incansable, en fin, un ser amoroso al que describiría como una especie de cántaro de sorpresas que se derrama día con día.

La sorpresa más reciente, y que nos reúne en este día, es su libro EL COLOR DE TU DESTINO. Lo primero que pensé al tenerlo entre mis manos fue darle gracias al Creador por permitir a mis ojos poseer una vista sana para mirar el mundo, a los seres con quienes lo comparto, y además, mirarlo vivamente y a todo color. Di gracias también por no ser daltoniana o daltónica y reducir el espectro de posibilidades maravillosas que nos permite apreciar la presencia del arco iris en todo lo que nos rodea. Dalton, 1776-1844, físico y químico inglés, que por cierto padecía esta enfermedad, fue quien descubrió y describió este defecto que consiste en no percibir determinados colores, o en confundir algunos de los que se perciben. Aunque, a decir verdad, hay quienes perciben el espectro en su totalidad y aún así se confunden. Seguramente la lectura de EL COLOR DE TU DESTINO iluminará sus percepciones.

Desde su inicio, en el prefacio del libro, aparece un enigmático cuento: Historia de la gran Unidad, texto conceptualmente paralelo al bíblico en su Génesis o los Orígenes del mundo y de la humanidad, o a aquel del Popol Vuh de Las antiguas historias del Quiché, cuya primera parte relata el origen del mundo y la creación del hombre. En esta lectura, confirmé la existencia de nuestros ecos del alma y nuestra complicidad en las letras, ya que así como al final de este texto Alex se pregunta: ¿No será que todos somos Uno? de igual forma, en alguno de mis libros escribí: A imagen y semejanza ¿seremos astillas de un gran árbol con raíces invisibles?

Inquietudes semejantes a las de Alex, me han llevado a buscar los significados simbólicos de conceptos como el UNO, que equivale al centro, al punto no manifestado, al poder creador. Asimismo al de la LUZ que tradicionalmente ha sido identificada con el espíritu, su color blanco siempre aludiendo a la síntesis de la totalidad, y la luz de un color determinado correspondiendo al simbolismo de éste, aunado al sentido de emanación, pues la luz es también fuerza creadora, energía cósmica e irradiación. Psicológicamente "recibir iluminación" es adquirir la conciencia de un centro de luz y fuerza espiritual. Así también la palabra hebrea luz significa ciudad-centro, o lugar de la aparición de una partícula humana indestructible. Situándonos en nuestro plano humano, diariamente, a cada instante, una madre da a luz a un hijo, y así, una aventura amorosa comienza a florecer en el mundo a través de esta nueva vida sobre el planeta.

El Uno no es otra cosa que el amor que lo unifica todo, la luz que nos cohesiona, y a la vez nos dispersa y distingue, cada cual con su propio espectro, cada quien con su color de origen, intermedio y final. Porque, aunque Alex no lo exponga en su libro de esta manera, al recorrer los poéticos y acertados textos sobre los colores primarios y colores puente, me di cuenta que en el transcurrir, cambiamos de color como los camaleones.

Al hacer la tarea de contestar su cuestionario con toda mi verdad y honestidad, y obtener los puntajes siguiendo las instrucciones del divertido ejercicio, quedé sorprendida de lo que leí después de obtener el resultado. Palabras atinadas, ciertas y de una agudeza tal, que sólo pueden lograrse a través de un trabajo continuo y de largo tiempo con sus pacientes. Me percibí con el color con el que hoy día estoy vestida, pero también con aquel que lucí varios años atrás, y con el que tal vez luciré en los últimos días de mi vida. Y aquí hago un alto en el camino. Si vislumbro intuitivamente que puedo evitar algunos puntos negativos por vestir el color que me espera, gracias Alex por avisarme en este libro y así alterar un destino que podría no gustarme. Gracias Alex por no limitarte tan sólo a escribir dando información sobre tus conocimientos, sino por mostrarnos el gozo que logras con cada palabra escrita ataviando tus párrafos con la belleza que da la literatura. En fin, gracias por recordarnos que todos somos luz, y a todos ustedes por la luz de su presencia en este día.

                                                                                                                     Andrea Montiel


                                                                                        (Palabras en la presentación del libro
                                                                              en la Librería del FCE, Rosario Castellanos,
                                                                                                                        8 agosto de 2008)
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
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