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AGAR:   Un pincel en búsqueda de otros mundos
                                                                
                                                                                                  No hay crimen: sólo voluntad de vivir
                                                                                                  dentro de la simetría de cada uno.
                                                                                                  La flor, el fruto, el insecto, el pájaro, las víboras,
                                                                                                  la fiera, y esos colores, húmedos
                                                                                                  guantes de algunos árboles,
                                                                                                  y la luz de un instante que el viento hace posible.

                                                                                                                                                     CARLOS PELLICER
                                                                                                                                (Esquemas para una oda tropical)

                                       














Las manos toman contacto, captan, retienen, inmovilizan, extienden realidades, agreden  
o acarician, invocan, curan y permiten alimentarse pero ante todo, las manos evocan la  
actividad creadora,  la manufactura de los sueños que se viven y desean expresarse.  Así,  
desde siempre, para AGAR la unión de manos, ojos y sueños ha sido lo más importante en  
la vida, por ello decidió pintar, y con la pintura poner un orden a ese caos que no es otra  
cosa que el despertar de un abismo insondable, o esa especie de espíritu abstracto e  
indeterminado, confusión de elementos y materia que todo artista posee antes de la  
creación.

Para AGAR crear sobre el lienzo no sólo significó talento, sino ante todo preparación, por  
ello emprendió años de estudio en el campo del diseño gráfico en la Universidad  
Autónoma Metropolitana, clases de grabado en el Molino de Santo Domingo y la carrera  
de pintura en el Instituto Allende, en San Miguel Allende donde vivió por un tiempo.  Ya  
en vísperas de partir a Londres y con una beca en las manos para realizar la maestría, el  
llamado destino, que según la mitología griega es una divinidad ciega e inexorable nacida  
de la Noche y precisamente del Caos, le salvó la vida:
...en una Peña, allá en Celaya, durante los años de una época bellísima cuando los jóvenes  
querían cambiar el mundo, conocí a Leonardo Da Jandra. Hablamos del arte, del mar,  
de la luz, de mi fascinación por Gauguin y Van Gogh y nos fugamos al trópico...

Zipolite fue el primero de los destinos de AGAR, trópico huatulqueño muy diferente al de  
sus sueños, una realidad totalmente distinta a aquella de la urbe que siempre había  
habitado.  Así, rodeada de sol, mar, arena, plantas y animales inicia una intensa vida  
artística y amorosa con Da Jandra, filósofo, escritor y un verdadero artista en las artes de  
la buena cocina.  Junto a él y enmarcado de naturaleza, surge su primer cuadro:   
"Quemar las naves", pues de no haber cerrado las puertas tras ella el regreso habría  
significado un fracaso.  Sus días ahora transcurren entre alimañas, insectos, aves, peces,  
plantas exóticas y conchas multiformes.  Ahora su pintura surge del mundo del mar y de  
la selva y sus cuadros poseen a los insectos mismos y sus huellas, toda una intención  
tridimensional que más tarde resultará en una especie de escultopintura.   Pasado un  
tiempo, se traslada a la Bahía de Cacaluta, sitio donde habita desde entonces en una casa  
manufacturada con sus manos y las de su compañero, donde ha aprendido que lo  
importante es vivir el aquí y ahora y obtener de cada instante el máximo provecho.   
Acumular no tiene sentido. Vivir y morir son un continuo.  Las metas son los sueños y el  
ejercicio de la creación los fines.

El trabajo pictórico de AGAR inspirado en su mayoría en el trópico, ha transcurrido por  
varias etapas, siempre con la presencia de la luz como punto de partida dando vida a cada  
cuadro.  Luz con su brillantez y sus reflejos, luz que otorga volumen a los planos, luz  
conformado geometrismos en movimiento, prismas coloridos que respiran sobre la  
totalidad de sus lienzos.  Ejemplo de ellos son su Devenir de ponzoñosa coloración, El ir y  
venir de una vida indescifrable, Composición en base a cuatro divagaciones.  En estos  
cuadros cinético luministas", entre la irradiación de verdes rojos azules y amarillos,  
aparecen semiocultos caballos de mar y oleajes, avispas en vuelo, las hojas del árbol del  
fuego y sus ramajes.  En ellos un mágico resplandor adquiere desplazamientos singulares  
que nos transportan entre las aguas o nos hacen transitar por el aire.

Durante la década de los ochenta AGAR viaja a España e inicia el trabajo del Mural en  
San Pedro Pescador en Barcelona.   Es el momento de pintar en grande, de expandirse, de  
plasmar el sueño donde, como lo decía Siqueiros, 'el observador es quien le otorga  
movimiento a lo pintado' y entonces la pintura de gran formato atrapa al observador  
invitándole a penetrar, a sumergirse en él que ahora ya no pertenece ni al creador ni a un  
coleccionista, sino a todos aquellos ojos que ahí lo miran dispuesto sobre un muro.  Varios  
más son ya los murales pintados por AGAR: Mural para el ITAM (1984);  Mural para la  
Editorial Joaquín Mortíz (1988);  Cavadish incendiando la cruz de Huatulco (1991) y  
Encuentro de dos mundos en el Hotel Castillo de Huatulco (1992).

Y ¿qué sucede en las manos de Agar frente al lienzo vacío?:   Tal vez algo como a Dios  
durante los días de la creación, lograr que la luz aparezca en el cuadro, que surja de mi  
instinto y mis sentidos, apartando la racionalidad de mis pinceles y guiándome por la  
primera 'impronta', por ese impulso que une sensación y materiales, color y  
sentimientos.  Todo esto junto con la técnica maravillosa del 'dripping' o 'accidente  
dirigido' que utilizaba Siqueiros inicio el cuadro.   Así entre los sonidos de la naturaleza  
como música, AGAR  planifica sus cuadros, realiza bocetos, dibuja, prepara el lienzo, hace  
un primer manchado donde los colores se entremezclan y con ese accidente dirigido  
encuentra caminos, dialoga con el cuadro, él es quien le indica el trayecto, la pintura vive,  
habla, ella la escucha y prosigue.

Después de la etapa cinético luminista AGAR disminuye el fraccionamiento de sus  
cuadros.  Ahora confronta una mayor libertad y comienza a sustituir las líneas por formas  
orgánicas.  El rosa y el azul son los colores predominantes.  El azul por ser el color del  
mar, el más profundo de los colores, el más inmaterial, hecho de transparencias, de vacío  
acumulado que aligera las formas, las abre, las deshace y entonces todo lo real se  
transforma en algo imaginario.  El rosa el color de la energía y de la luz sobre ese mar,  
símbolo de la vida del que todo surge y a donde todo vuelve, ese mar inmensa tregua de la  
guerra terrestre, mediador entre la vida y la muerte.  Y ahí como emanando de los rosas y  
azules AGAR imprime texturas especiales a sus cuadros a los que incorpora esqueletos y  
cráneos de animales, caballos, tejones, mapaches, tucanes, cangrejos, garzas, palomas,  
alacranes, todo un expresionismo mágico ya que al agregar, más que imitar partes de  
seres que estuvieron vivos sobre el cuadro, la obra posee parte de su energía.   La caída del  
quinto sol, Viendo llover en Cacaluta, Iniciación chamánica, Tucantémoc, Iguanización,  
son algunos de los títulos de sus escultopinturas azul-rosadas en las que se ha sentido  
conectada a otros mundos en una especie de ensoñación en la vigilia que le permite entrar  
en contacto con un estado distinto, provocado por la naturaleza donde todo ser es igual a  
todos, donde el sol que nos potencia, también puede quemar y destruirnos.

Y así enamorada de la luz y el colorido, ahora AGAR también se ha enamorado de las  
sombras, del negro, contracolor del blanco, negro situado en uno de los dos extremos de la  
gama cromática.  Negro que aparece en sus paisajes submarinos y entre sus plantas  
tropicales.  Un negro saturación de color distinto al negro-azul, negro-rojo o negro-
amarillo.  Negro al que se resistía como su resistencia a la parte oscura y negativa de la  
vida.  Sin embargo la noche le fascina, noche o anochecer que hace presencia en sus  
cuadros, ya que al convivir con la naturaleza se dio cuenta que el círculo vida-muerte es  
inseparable, lo mismo que el de luz-oscuridad cuando la luna aparece en el cielo, luna  
puerta de entrada a mundos mágicos y rituales como aquel de la medianoche donde las  
sombras embelesan como en sus cuadros:  Titiltzín, El árbol de las jícaras, Nopalización o  
Lechuguillas.   Donde sombras y colorido se aparejan como un punto de apoyo en el que  
se mueve el universo, mundo natural y sagrado donde para AGAR la libertad es la meta:   
...ser libre es prescindir, incluso de ti misma en un ejercicio diario de amor y en dirección  
de una vida impecable; es entender que todos nos convertiremos en nada, podremos  
hacerlo todo y liberarnos de una sociedad y un sistema económico que nos coarta...  Sí,  
evitar el co-arte, el estar al lado del arte, o que los ap-arte, alejándose del arte, para AGAR  
y Da Jandra es algo que nunca permitirán ya que cada día que transcurre desean estar  
más y más inmersos en la selva y en ese mundo mágico donde no transcurre el tiempo.   
Donde los únicos hijos posibles son los libros, la pintura y la reserva ecológica del paraíso  
que es Huatulco.  Donde la energía del amor y la soledad intrínseca de cada ser humano  
es inevitable, e inevitable también la búsqueda de la armonía.  Y en el momento en que se  
logra la armonía es cuando AGAR finaliza sus cuadros, pues los cuadros mismos lo  
mandan y todo se encuentra en equilibrio, al igual que la naturaleza.  Una pincelada más  
y todo se altera. Una pincelada más y la composición entra en pugna.   Una pugna como  
aquella que el amor procura hacia todo lo vivo al defenderlo.  Como diría de nuevo Carlos  
Pellicer en sus Esquemas para una oda tropical:

   ...Yo sé que si me espera la esperanza, contra toda destrucción voy hacia ella...


                                                                                                                      Andrea Montiel

                                                                                                       Revista Casa del Tiempo
                                                                                              UAM  No 49 /diciembre  1995
Andrea Montiel Rimoch
Andrea Montiel Rimoch
Taller Tinta Libre
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